Lo que Dios tiene para ti.
I Samuel. Capitulo 9, 31.
Dice la Escritura que toda autoridad es puesta por Dios según Romanos capitulo 13. Al hablar de autoridad nos estamos refiriendo a la persona que ocupa un puesto desde el más alto, hasta el más sencillo que alguien pueda desempeñar. El trabajo es honroso, sin ver que es lo que se hace. Generalmente las personas se enorgullecen con un puesto mayor o ven con menosprecio un puesto menor.
El pueblo de Israel había sido guiado por el Dios verdadero, quien utilizo hombres para guiar, enseñar, les hablaba por medio del profeta, y les daba mensajes de advertencia, consejo, o decisiones que debían tomar. También para darles aliento en el momento de la desesperanza cuando combatían en la guerra. Siendo Samuel Juez de Israel, el pueblo le pidió que querían un rey, ya que los ancianos pensaron que Samuel ya había envejecido y que sus hijos no eran el mejor ejemplo para suceder al padre, que es Samuel y que era más conveniente que se nombrara un rey que los juzgara, esto no agrado a Samuel y puso en oración la petición de los ancianos.
En respuesta Jehová le dice a Samuel no te preocupes no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos. (v.7). le hace ver a Samuel que los deje elegir rey, y que ellos verán como el rey los tratará y estará sobre ellos.
El rey elegido fue Saúl, hijo de Ciz, de la tribu de Benjamín, varón valeroso. Saúl era joven y hermoso. Entre los hijos de Israel, no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo. Y a este escogió Dios, pero lastimosamente con el tiempo su corazón fue cambiando, sintiendo odio hacia David quien le sucedería en el trono, consultó una bruja cuando Dios se apartó de él, sabiendo que no está permitido consultar agoreros. Murió echándose sobre su propia espada, sus tres hijos murieron en la batalla contra los filisteos. Saúl desobedeció a Dios y no hizo como debía comportarse, a la altura de un rey, tampoco fue sepultado en el sepulcro de los reyes.
Dios, da y Dios quita. Dios tiene algo para ti, desde el momento que te escoge para algún servicio es porque El está creyendo en ti, deposita su confianza en ti, pero al final de los resultados dependerá de cómo usted honró a Dios, si desechó el consejo o le obedeció en todo. Si perdió no culpe a Dios, hay decisiones que son meramente nuestras. Cuando usted desecha el consejo que alguien le da acerca de lo que Dios dice por medio de su Palabra, o desprecia a un cristiano, no lo hace al hombre, está despreciando a Dios. Si ocupa un puesto de autoridad honre a Dios.
No temas porque yo estoy contigo
Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.
miércoles, 18 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
Hijos que deshonran sus padres. (I Samuel 8)
Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel, Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. (v.1-3).
Uno de los principales mandamientos que hace referencia a la relación a los hijos es: HONRA a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. (Deuteronomio 5:16). Jesús menciona: Porque Moisés dijo: HONRA a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. (Marcos 7:10). Pablo recalca: HONRA a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2).
Usted puede encontrar a lo largo de las Escrituras sucesos que hablan por si mismos, la honra a los padres, los castigos por la desobediencia, la mano dura de Jehová que castiga y duele sobre los desobedientes y la mano de bendición prosperidad sobre los obedientes.
Los padres queremos hijos obedientes, que sean ejemplo para otros, que formen sus familias en la línea de enseñanza en que han sido guiados. No hay peor cosa en el corazón de un padre o de una madre que un hijo grosero, que con palabras o hechos maltraten el corazón de sus padres, especialmente el de la madre. Que siempre estén a la defensiva, no, esto no puede ser, porque acarrea maldición tras maldición, y habrá una continuidad de estos actos a la siguiente generación, es decir, los hijos de un hijo malcriado serán igual o peor, trayendo como consecuencia un castigo severo de parte de Dios.
Le toca a usted, orar por sus hijos, no hacer comparaciones, ni diferencias entre ellos. Muchas veces los padres por causa de las preferencias podemos destruir nuestros propios hijos. El corazón alegre HERMOSEA el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. (Prov. 15:13).
Dios les siga bendiciendo, si usted es padre ame a sus hijos, respételos, esta bendición va hacia ambos lados. La mayor riqueza que un hombre puede llegar a tener son sus hijos. Hijos honren a sus padres, es el primer mandamiento con promesa. NO sean como los hijos de Samuel que teniendo un gran padre lo deshonraron.
Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel, Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. (v.1-3).
Uno de los principales mandamientos que hace referencia a la relación a los hijos es: HONRA a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. (Deuteronomio 5:16). Jesús menciona: Porque Moisés dijo: HONRA a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. (Marcos 7:10). Pablo recalca: HONRA a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2).
Usted puede encontrar a lo largo de las Escrituras sucesos que hablan por si mismos, la honra a los padres, los castigos por la desobediencia, la mano dura de Jehová que castiga y duele sobre los desobedientes y la mano de bendición prosperidad sobre los obedientes.
Los padres queremos hijos obedientes, que sean ejemplo para otros, que formen sus familias en la línea de enseñanza en que han sido guiados. No hay peor cosa en el corazón de un padre o de una madre que un hijo grosero, que con palabras o hechos maltraten el corazón de sus padres, especialmente el de la madre. Que siempre estén a la defensiva, no, esto no puede ser, porque acarrea maldición tras maldición, y habrá una continuidad de estos actos a la siguiente generación, es decir, los hijos de un hijo malcriado serán igual o peor, trayendo como consecuencia un castigo severo de parte de Dios.
Le toca a usted, orar por sus hijos, no hacer comparaciones, ni diferencias entre ellos. Muchas veces los padres por causa de las preferencias podemos destruir nuestros propios hijos. El corazón alegre HERMOSEA el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. (Prov. 15:13).
Dios les siga bendiciendo, si usted es padre ame a sus hijos, respételos, esta bendición va hacia ambos lados. La mayor riqueza que un hombre puede llegar a tener son sus hijos. Hijos honren a sus padres, es el primer mandamiento con promesa. NO sean como los hijos de Samuel que teniendo un gran padre lo deshonraron.
lunes, 16 de abril de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
Bendeciré a Jehová que me aconseja (Salmos 16:7)
En la toma de cualquier decisión, cuando se presenta alguna preocupación en la cual hay que tomar decisiones, generalmente y dado el temperamento humano, somos nosotros quienes decidimos y luego pensamos. ¿Qué hice? ¿No quise hacerlo así? ¿Por qué pasó de esta manera? Y vienen luego los ayes.
Nadie pero absolutamente nadie puede estar seguro que la decisión que está tomando es la más acertada si Dios no está con él o ella. Conozco personas profesionales que planifican su agenda de trabajo ya sea mensual o bimestral, calendarizando que van a hacer en las próximas semanas y no recuerdo que hayan tomado en cuenta a Dios. He visto después sus fracasos, porque calcularon mal, se equivocaron, pero que como profesionales atribuyen sus fracasos a cálculos mal hechos, pero nunca han dicho si hubiera puesto a Dios primero.
La palabra nos enseña que el que no calcula no podrá medir un gasto. El Señor nos aconseja sentarse primero y hacer números, pensar en cómo construirá y esto es solo un ejemplo, no digamos decidir un futuro ya sea profesional o unirse en matrimonio. El Señor nos viene aconsejando de distintas maneras y si no escuchamos sus consejos, muchos menos los recibiremos de las personas que nos aman y aconsejan para nuestro bien.
Así que en esta semana que comienza, deléitese en el Señor, piense que El todo lo sabe mucho antes que usted lo piense. Tome el consejo de la Palabra, aprenda de sus errores, no se encasille en que usted tiene la razón o culpe a otros por sus fracasos. Cada uno es dueño de su propia vida porque Dios se la ha regalado, al final El tomara de nuevo su vida y los resultados del éxito o fracaso será suyo.
Declare: Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Me mostrarás la senda de la vida; y en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Amén. (Salmos 16).
En la toma de cualquier decisión, cuando se presenta alguna preocupación en la cual hay que tomar decisiones, generalmente y dado el temperamento humano, somos nosotros quienes decidimos y luego pensamos. ¿Qué hice? ¿No quise hacerlo así? ¿Por qué pasó de esta manera? Y vienen luego los ayes.
Nadie pero absolutamente nadie puede estar seguro que la decisión que está tomando es la más acertada si Dios no está con él o ella. Conozco personas profesionales que planifican su agenda de trabajo ya sea mensual o bimestral, calendarizando que van a hacer en las próximas semanas y no recuerdo que hayan tomado en cuenta a Dios. He visto después sus fracasos, porque calcularon mal, se equivocaron, pero que como profesionales atribuyen sus fracasos a cálculos mal hechos, pero nunca han dicho si hubiera puesto a Dios primero.
La palabra nos enseña que el que no calcula no podrá medir un gasto. El Señor nos aconseja sentarse primero y hacer números, pensar en cómo construirá y esto es solo un ejemplo, no digamos decidir un futuro ya sea profesional o unirse en matrimonio. El Señor nos viene aconsejando de distintas maneras y si no escuchamos sus consejos, muchos menos los recibiremos de las personas que nos aman y aconsejan para nuestro bien.
Así que en esta semana que comienza, deléitese en el Señor, piense que El todo lo sabe mucho antes que usted lo piense. Tome el consejo de la Palabra, aprenda de sus errores, no se encasille en que usted tiene la razón o culpe a otros por sus fracasos. Cada uno es dueño de su propia vida porque Dios se la ha regalado, al final El tomara de nuevo su vida y los resultados del éxito o fracaso será suyo.
Declare: Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Me mostrarás la senda de la vida; y en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Amén. (Salmos 16).
viernes, 13 de abril de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
La santidad conviene en tu casa (Salmos 93:5)
Muchos de nosotros venimos de hogares conflictivos, de padres y madres que más que una pareja parecen dos boxeadores, enseñando a sus hijos el mal ejemplo. El testimonio es el que habla de una situación y la expone a otros para confirmar una culpabilidad o inocencia.
Para merecer una posición de respeto, en cualquier lugar donde se encuentre debe primero comenzar por los principios y por usted mismo. ¿Cómo habla, cómo es su comportamiento, qué ofrece, qué ven los demás en usted, su familia, vecinos, sus compañeros de trabajo, cómo se rige su vida?
Recuerdo que de niña mi papá siempre exigió que lo respetáramos y se hiciera lo que él decía con mucha firmeza, sentíamos más bien miedo en lugar de respeto, cuando nos castigaba era muy severo y no recuerdo que luego del castigo nos acercará a él y nos dijera palabras paternales o de amor, nunca fue así. Por otro lado, su comportamiento hacia mi madre fue muy duro y hacia nosotros también, fue un mal ejemplo para sus hijos. Por lo cual mis hermanos no vieron una buena imagen, sino que siguieron sus mismos pasos y el sufrimiento fue algo que caló en nuestras vidas.
Es por ello que todo padre y madre deben cuidar su testimonio, pues lo que se vive en casa habla sin palabras. Los hijos ya grandes recuerdan cosas de cuando fueron niños y muchas veces esto repercute en su vida adulta y por ende en su vida familiar.
La santidad conviene en tu casa. Si usted tiene problemas con sus hijos, busque la mejor forma de acercarse a ellos, no los critique, no los marque, ya que los está llevando a una muerte espiritual, busque el momento de exponer su problema y resuélvanlo; si el problema es con su pareja y máxime si esta persona aun no conoce de Cristo, dependerá de su comportamiento que esta persona conozca a Cristo. Si usted ya conoce del Señor y sigue en su casa este tipo de problemas, no desmaye, siga orando, siga en silencio pidiendo al Señor el socorro que necesita. Muchas familias se pierden por falta de conocimiento y viene a mí pensamiento el pasaje de 2 Crónicas 7:14: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
La tierra es donde usted tiene puestos sus pies, la tierra es su casa, la tierra es el lugar donde depositaran nuestros restos, la tierra es pertenencia del Dios Altísimo. Jehová reina; se viste de magnificencia, de poder, afirmo también el mundo, y no se moverá. Su trono es firme por los siglos de los siglos y para siempre. Declare en propiedad tal como Moisés dijo a Josué: todo lugar que pisare la planta de sus pies te ha sido entregado. (Josué 1:3). Su hogar, por eso la santidad conviene en tu casa. Amén.
Muchos de nosotros venimos de hogares conflictivos, de padres y madres que más que una pareja parecen dos boxeadores, enseñando a sus hijos el mal ejemplo. El testimonio es el que habla de una situación y la expone a otros para confirmar una culpabilidad o inocencia.
Para merecer una posición de respeto, en cualquier lugar donde se encuentre debe primero comenzar por los principios y por usted mismo. ¿Cómo habla, cómo es su comportamiento, qué ofrece, qué ven los demás en usted, su familia, vecinos, sus compañeros de trabajo, cómo se rige su vida?
Recuerdo que de niña mi papá siempre exigió que lo respetáramos y se hiciera lo que él decía con mucha firmeza, sentíamos más bien miedo en lugar de respeto, cuando nos castigaba era muy severo y no recuerdo que luego del castigo nos acercará a él y nos dijera palabras paternales o de amor, nunca fue así. Por otro lado, su comportamiento hacia mi madre fue muy duro y hacia nosotros también, fue un mal ejemplo para sus hijos. Por lo cual mis hermanos no vieron una buena imagen, sino que siguieron sus mismos pasos y el sufrimiento fue algo que caló en nuestras vidas.
Es por ello que todo padre y madre deben cuidar su testimonio, pues lo que se vive en casa habla sin palabras. Los hijos ya grandes recuerdan cosas de cuando fueron niños y muchas veces esto repercute en su vida adulta y por ende en su vida familiar.
La santidad conviene en tu casa. Si usted tiene problemas con sus hijos, busque la mejor forma de acercarse a ellos, no los critique, no los marque, ya que los está llevando a una muerte espiritual, busque el momento de exponer su problema y resuélvanlo; si el problema es con su pareja y máxime si esta persona aun no conoce de Cristo, dependerá de su comportamiento que esta persona conozca a Cristo. Si usted ya conoce del Señor y sigue en su casa este tipo de problemas, no desmaye, siga orando, siga en silencio pidiendo al Señor el socorro que necesita. Muchas familias se pierden por falta de conocimiento y viene a mí pensamiento el pasaje de 2 Crónicas 7:14: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
La tierra es donde usted tiene puestos sus pies, la tierra es su casa, la tierra es el lugar donde depositaran nuestros restos, la tierra es pertenencia del Dios Altísimo. Jehová reina; se viste de magnificencia, de poder, afirmo también el mundo, y no se moverá. Su trono es firme por los siglos de los siglos y para siempre. Declare en propiedad tal como Moisés dijo a Josué: todo lugar que pisare la planta de sus pies te ha sido entregado. (Josué 1:3). Su hogar, por eso la santidad conviene en tu casa. Amén.
jueves, 12 de abril de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
Elegidos para servir
Y estableció a doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar, (San Marcos 3:13)
Uno de los propósitos del Padre al haber enviado a su Hijo a este mundo fue cumplir una misión. El Señor capacitó a doce hombres para que anduvieran con El. Muchos eran los seguidores pero eligió para trabajar pocos. Cada uno de los apóstoles según fueron llamados, ellos dejaron su trabajo para seguir al Maestro. Las palabras de Jesús fueron convincentes, en ningún momento los discípulos se quejaron ante El y lo vieron como un carpintero. Siempre vieron a su “Maestro”, creyeron a sus palabras, supieron que las palabras que decía no eran de gente común, creyeron a las promesas de la vida eterna, del reino celestial, confiaron en que Jesús les daría un lugar allá en los cielos, creyeron en la eternidad y no en sus circunstancias.
Jesús no les prometió algo que no iba a cumplirles. Usted debe saber también que Jesús es el Hijo de Dios, y más que creer usted debe ser un seguidor del Maestro, a ciegas debe confiar. Las palabras de Jesús son verdad, se dieron hace más de dos mil años y siguen vigentes como si hoy estuviera caminando por nuestras calles.
Nos acercamos al final del mundo. Hoy más que nunca vemos la barbarie, la calamidad, las enfermedades, la destrucción del ecosistema, el enfriamiento en el corazón, las guerras entre países por causa del poder, del petróleo, de comida, de sequias, de sobrevivencia, de familias que se matan entre si ya sea con armas o con palabras, sentimientos de odio y venganza contra sus propios padres, hermanos.
Ya nadie confía en nadie, pero el Señor ha dicho: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero CONFIAD, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33). Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Los apóstoles siguieron el ejemplo del Maestro, cuando Jesús subió al cielo, la obra debía continuar. ¿Qué hicieron ellos para elegir? Se reunían los ancianos y los apóstoles, oraban, buscaban los requisitos: personas de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encargar o confiar el trabajo de la obra de Dios. Mientras esto hacían persistían en la oración y en el ministerio de la Palabra, (Hechos cap. 6:3-4)). El Señor nos da una enseñanza, antes de decidir hay que orar y pedir dirección al Espíritu Santo, como él es inmutable, es decir no cambia, podrá ayudarnos para saber elegir. Los que El eligió solo uno se perdió, Jesús sabía que uno le iba a traicionar, pero le dio la oportunidad.
El mandato final en la obra del Señor se cumple en la Gran Comisión. Somos elegidos para servir. Siga adelante.
Y estableció a doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar, (San Marcos 3:13)
Uno de los propósitos del Padre al haber enviado a su Hijo a este mundo fue cumplir una misión. El Señor capacitó a doce hombres para que anduvieran con El. Muchos eran los seguidores pero eligió para trabajar pocos. Cada uno de los apóstoles según fueron llamados, ellos dejaron su trabajo para seguir al Maestro. Las palabras de Jesús fueron convincentes, en ningún momento los discípulos se quejaron ante El y lo vieron como un carpintero. Siempre vieron a su “Maestro”, creyeron a sus palabras, supieron que las palabras que decía no eran de gente común, creyeron a las promesas de la vida eterna, del reino celestial, confiaron en que Jesús les daría un lugar allá en los cielos, creyeron en la eternidad y no en sus circunstancias.
Jesús no les prometió algo que no iba a cumplirles. Usted debe saber también que Jesús es el Hijo de Dios, y más que creer usted debe ser un seguidor del Maestro, a ciegas debe confiar. Las palabras de Jesús son verdad, se dieron hace más de dos mil años y siguen vigentes como si hoy estuviera caminando por nuestras calles.
Nos acercamos al final del mundo. Hoy más que nunca vemos la barbarie, la calamidad, las enfermedades, la destrucción del ecosistema, el enfriamiento en el corazón, las guerras entre países por causa del poder, del petróleo, de comida, de sequias, de sobrevivencia, de familias que se matan entre si ya sea con armas o con palabras, sentimientos de odio y venganza contra sus propios padres, hermanos.
Ya nadie confía en nadie, pero el Señor ha dicho: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero CONFIAD, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33). Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Los apóstoles siguieron el ejemplo del Maestro, cuando Jesús subió al cielo, la obra debía continuar. ¿Qué hicieron ellos para elegir? Se reunían los ancianos y los apóstoles, oraban, buscaban los requisitos: personas de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encargar o confiar el trabajo de la obra de Dios. Mientras esto hacían persistían en la oración y en el ministerio de la Palabra, (Hechos cap. 6:3-4)). El Señor nos da una enseñanza, antes de decidir hay que orar y pedir dirección al Espíritu Santo, como él es inmutable, es decir no cambia, podrá ayudarnos para saber elegir. Los que El eligió solo uno se perdió, Jesús sabía que uno le iba a traicionar, pero le dio la oportunidad.
El mandato final en la obra del Señor se cumple en la Gran Comisión. Somos elegidos para servir. Siga adelante.
martes, 10 de abril de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
El es el resplandor de la gloria de Dios
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. (Hebreos 1:3).
Dios ha hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo por medio de los profetas y ahora nos ha hablado por medio de su Hijo. De acuerdo a la Escritura El es el resplandor de su Padre, bien lo dice en el libro del apóstol San Juan: “el que me ha visto a mi ha visto al Padre (Juan 14:9). Yo y el Padre uno somos (Juan 10:30).
No hay ninguna duda Jesús vino a cumplir la voluntad de su Padre. El capítulo 10 del libro de Juan expone explícitamente quien es Jesús.
El Hijo es el heredero de todo y por quien constituyó el universo. El Señor es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de su sustancia, quien sustenta todas las cosas por su Palabra, también quien purificó nuestros pecados. El está por encima de los ángeles. Dios ha dicho de Él “mi hijo eres tu (Hebreos 1:5).
Le animo a buscar al Señor, siempre. No olvide quien hace todas las cosas es el Señor, pues heredó de su Padre todo y todo lo que existe para él fue hecho. Su vida le pertenece a Él. Es necesario que usted se rinda cada día y que su corazón sea movido a la fidelidad y no a la pecaminosidad. Si quiere entrar al reino de los cielos, al reposo del Señor, es necesario que se limpie de toda maldad, de toda dureza del corazón y sea obediente.
Jesús ha dicho: En la casa de mi PADRE muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
No olvide: Jesús es el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al PADRE, sino por El. (Juan 14:6). También Jesús dijo: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi PADRE, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21).
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. (Hebreos 1:3).
Dios ha hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo por medio de los profetas y ahora nos ha hablado por medio de su Hijo. De acuerdo a la Escritura El es el resplandor de su Padre, bien lo dice en el libro del apóstol San Juan: “el que me ha visto a mi ha visto al Padre (Juan 14:9). Yo y el Padre uno somos (Juan 10:30).
No hay ninguna duda Jesús vino a cumplir la voluntad de su Padre. El capítulo 10 del libro de Juan expone explícitamente quien es Jesús.
El Hijo es el heredero de todo y por quien constituyó el universo. El Señor es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de su sustancia, quien sustenta todas las cosas por su Palabra, también quien purificó nuestros pecados. El está por encima de los ángeles. Dios ha dicho de Él “mi hijo eres tu (Hebreos 1:5).
Le animo a buscar al Señor, siempre. No olvide quien hace todas las cosas es el Señor, pues heredó de su Padre todo y todo lo que existe para él fue hecho. Su vida le pertenece a Él. Es necesario que usted se rinda cada día y que su corazón sea movido a la fidelidad y no a la pecaminosidad. Si quiere entrar al reino de los cielos, al reposo del Señor, es necesario que se limpie de toda maldad, de toda dureza del corazón y sea obediente.
Jesús ha dicho: En la casa de mi PADRE muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
No olvide: Jesús es el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al PADRE, sino por El. (Juan 14:6). También Jesús dijo: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi PADRE, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21).
viernes, 30 de marzo de 2012
Diario Devocional Necesitas de Dios
Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan (Prov. 30:5).
Muchas veces hemos sentido la soledad, tristeza, angustia, el abandono y muchas veces nos hemos preguntado, ¿Si Dios es real porque permite esto o lo otro en mi vida? Un joven entusiasta, con muchas ganas de vivir, con aspiraciones futuras muy prometedoras creyó que ya había alcanzado el clímax de su vida y lo que vendría después sería disfrutar, obtener mucho dinero, casarse con una mujer profesional, con dinero, etc., en fin tenía una serie de sueños. En sus planes también estaba dar dinero para la continuidad de la obra de Dios. Soñar no es malo, aspirar no es malo, lo que puede ser malo es que voy a hacer con el dinero, una profesión, gastar sin mirar cuanto y en qué lugar dejamos a Dios.
Agur hijo de Jaqué, dijo: Ciertamente más rudo soy yo que ninguno. Ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo. ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso (Prov.30:1---).
Encontramos que no podemos dar respuesta a la magnitud del Altísimo, porque hace esto o lo otro, ya que nosotros somos limitados, nuestra mente es finita. Encuentro que Jesús es el ejemplo más grande que yo puedo seguir. Teniéndolo todo, ocupando un lugar prominente en el cielo, bajo a la tierra, se humillo a sí mismo, nació siendo pobre, murió sin ínfulas de grandeza, dejo todo a un lado por servir, fue el más humilde de los hombres y luego al resucitar subió a la diestra de su Padre sin engrandecimiento, sus palabras siempre fueron sencillas y eso fue lo que nos enseño y eso es lo que debemos hacer.
Sea que tengamos o no tengamos, demos gracias a Dios por lo que tenemos ahora. Agur continua con un pasaje que a mí en lo personal me ha servido de mucho: No me des pobreza ni riqueza, mantenme del pan necesario, no sea que me sacie y te niegue, y que diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte o blasfeme el nombre de mi Dios. (Prov. 30:8-9).
Oración: Dios permite que este día todos aquellos que busquen tu nombre puedan dirigirse ante ti con corazón sincero, aceptando tu voluntad y creyendo que siempre ayudaras al necesitado y que no estamos solos. Dios gracias por la vida, por mis manos porque puedo trabajar, por mi mente porque puedo estudiar, por mis pies porque puedo andar, y por el futuro que está en tus manos Dios yo lo pongo en tus manos y sé que todo éxito lo dedicaré a ti. Mis fracasos me ayudaran a ser más fuerte y todo lo pongo en tus manos de amor, porque eres mi Dios para siempre. Ayúdame a ser como tú.
Muchas veces hemos sentido la soledad, tristeza, angustia, el abandono y muchas veces nos hemos preguntado, ¿Si Dios es real porque permite esto o lo otro en mi vida? Un joven entusiasta, con muchas ganas de vivir, con aspiraciones futuras muy prometedoras creyó que ya había alcanzado el clímax de su vida y lo que vendría después sería disfrutar, obtener mucho dinero, casarse con una mujer profesional, con dinero, etc., en fin tenía una serie de sueños. En sus planes también estaba dar dinero para la continuidad de la obra de Dios. Soñar no es malo, aspirar no es malo, lo que puede ser malo es que voy a hacer con el dinero, una profesión, gastar sin mirar cuanto y en qué lugar dejamos a Dios.
Agur hijo de Jaqué, dijo: Ciertamente más rudo soy yo que ninguno. Ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo. ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso (Prov.30:1---).
Encontramos que no podemos dar respuesta a la magnitud del Altísimo, porque hace esto o lo otro, ya que nosotros somos limitados, nuestra mente es finita. Encuentro que Jesús es el ejemplo más grande que yo puedo seguir. Teniéndolo todo, ocupando un lugar prominente en el cielo, bajo a la tierra, se humillo a sí mismo, nació siendo pobre, murió sin ínfulas de grandeza, dejo todo a un lado por servir, fue el más humilde de los hombres y luego al resucitar subió a la diestra de su Padre sin engrandecimiento, sus palabras siempre fueron sencillas y eso fue lo que nos enseño y eso es lo que debemos hacer.
Sea que tengamos o no tengamos, demos gracias a Dios por lo que tenemos ahora. Agur continua con un pasaje que a mí en lo personal me ha servido de mucho: No me des pobreza ni riqueza, mantenme del pan necesario, no sea que me sacie y te niegue, y que diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte o blasfeme el nombre de mi Dios. (Prov. 30:8-9).
Oración: Dios permite que este día todos aquellos que busquen tu nombre puedan dirigirse ante ti con corazón sincero, aceptando tu voluntad y creyendo que siempre ayudaras al necesitado y que no estamos solos. Dios gracias por la vida, por mis manos porque puedo trabajar, por mi mente porque puedo estudiar, por mis pies porque puedo andar, y por el futuro que está en tus manos Dios yo lo pongo en tus manos y sé que todo éxito lo dedicaré a ti. Mis fracasos me ayudaran a ser más fuerte y todo lo pongo en tus manos de amor, porque eres mi Dios para siempre. Ayúdame a ser como tú.
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