No temas porque yo estoy contigo

Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Diario Devocional

Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. (Filipenses 1:23)
Tomo este pasaje que me compartió la esposa de mi sobrino este día dándome palabras de aliento en relación a la enfermedad de mi mamá. Ella me decía que uno tiene que aceptar la voluntad de Dios y estar preparada para el momento en que mi madre cierre sus ojos y parta al lugar que Dios ha predestinado a los seres vivientes.
A veces se puede pensar que por ser cristiano no se tienen problemas. ¿Quién no tiene problemas? En alguna medida todos los tenemos. He contado con la buena voluntad de dos personas familiares que cuidan de mi mamá cuando tengo que ir a trabajar, además de mis hijos que viven en casa. Cada día que pasa siento que es un día menos en la vida de mi madre, su padecimiento es irreversible y a veces parece que ya se muere, pero a la vez cobra un vigor que me quedo admirada. A veces he sentido la soledad emocional, aunque allí están mi esposo y mis hijos a mi lado, siento algo interior que me provoca a veces un enojo de impotencia, un dolor profundo que no lo puedo superar, últimamente he llorado a mi madre cada día porque yo no puedo hacer nada. Mi sobrino dice: Has hecho lo mejor que has podido y sientete tranquila por eso.
Muchas veces Dios quiere hacer algo que nosotros nos negamos a aceptar. Casi siempre pedimos una voluntad pero a favor nuestra y aun cuando le decimos que se cumpla su voluntad él sabe que hay algo a medias entre nuestros deseos. El apóstol Pablo habla de una estrechura ¿Qué será esa estrechura? La versión Dios Habla Hoy lo traduce como: el tener que decidir entre dos cosas. Teniendo el deseo de partir y estar con Cristo pero el quedarse en la carne es necesario.
El alma se aferra a la carne, en el caso del apóstol veía la necesidad de continuar evangelizando aunque ya vivir en el Señor sería maravilloso, allí se acaba todo. En el caso de un familiar enfermo que uno ve que ya nada se puede hacer es mejor decirle al Señor: cumple tu voluntad, eso resultara en liberación (v.19).
Es triste ver como un familiar ya sea su madre, padre, hermano, hermano, un amigo se acaba su vida y ver el sufrimiento de ellos en su lecho de enfermo, es preferible mejor que estén con el Señor.
Agradezco la llamada de la esposa de mi sobrino ya que el Señor le puso este texto con un mensaje que me lo dio vía teléfono, me confortó y animo a aceptar lo que no quiero en la carne. Bendigo la vida de las personas y de todos aquellos que están pasando procesos de enfermedad con algún familiar y decirles que el Señor esta con ustedes, no están solos, el Señor obrara conforme a sus propósitos que son eternos.
Si tiene peticiones de oración o necesita un consejo escriba a yireh16@yahoo.com.ar

lunes, 14 de noviembre de 2011

Diario Devocional

…más ante Dios derramaré mis lagrimas (Job 16:20-b)
La vida de Job en los momentos de su enfermedad tuvo tiempos de desaliento pero a la vez de mucha esperanza. En uno de sus discursos ya no sabe qué responder a sus amigos. Es tan profundo el dolor que siente y aun responde. Siente heridas en su cuerpo cada vez más profundas, se deshace en llanto, pero en medio de su difícil situación sabe esperar.
Job capitulo 16:15-21 nos narra: “El luto es parte de mi cuerpo; en el polvo tengo enterrada la frente. De tanto llorar tengo enrojecida la cara, profundas ojeras tengo en torno a los ojos; pero mis manos están libres de violencia, y es pura mi oración. ¡Ah, tierra, no cubras mi sangre! ¡No dejes que se acalle mi clamor! Ahora mismo tengo en los cielos un testigo; en lo alto se encuentra mi abogado. Mi intercesor es mi amigo, y ante el me deshago en lagrimas para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por su amigo. Pasaran solo unos cuantos años antes de que yo emprenda el viaje sin regreso. (Biblia Nueva Versión Internacional).
Cuantas personas están pasando por este momento de la dificultad ya sea personal, familiar, una amiga, un amigo en dificultades. ¿Ha visitado usted un enfermo? ¿Va por el camino pensando que decirle? ¿Sabe que decirle cuando lo tiene al frente? ¿Ha sentido usted el dolor o la situación de esa otra persona? Comprende usted lo que es el dolor y saber que la vida de la otra persona o la suya se va sin que nadie la detenga. Saber sentir lo que la otra persona siente es ser solidario, misericordioso, piadoso, aquí se cumplen las virtudes de las que habla en apóstol Pablo a los Filipenses y se extiende a nosotros también.
Piense en esta mañana por alguna persona que está pasando una dificultad. Deténgase por un momento y eleve una oración de intercesión, clame a Dios desde lo profundo de su corazón. Si usted es una persona que es indiferente al dolor ajeno, preocúpese y pídale al Señor tener un corazón sensible.
Dios le bendiga en este día y tenga la seguridad como lo declaro Job: ahora mismo yo tengo un testigo en los cielos (v.19.a), ahora mismo yo tengo un abogado en los cielos (19.b.), yo tengo un intercesor que es mi amigo (v.20). Cuando Job hizo esta declaración faltaban siglos para que viniera Jesucristo, así que Job creyó como lo declara Hebreos 11:1 él creyó como viendo al invisible. Dijo que ante su intercesor derramaría sus lágrimas. No olvide las siguientes frases: “para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por un amigo… (v.21). Job sabía que tarde o temprano viajaría al más allá pero en ese momento el Señor le daría unos cuantos años más de vida.
Si conoce a alguien que esté enfermo, dígale que la ciencia médica dictamina el resultado de una enfermedad y puede ponerle tiempo de vida, pero Dios por medio de su Hijo Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo puede hacer una obra complete en su vida con solo creerlo. Por lo demás como está escrito, tómelo para usted también: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21), porque como dijo Job, “ahora o más adelante iremos al viaje sin retorno”. Mientras tanto, ánimo, siga su vida y piense en los demás como si usted estuviera pasando por la dificultad.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Diario Devocional

En tu mano están mis años; Salmos 31:15

Quienes no quieren vivir muchos años, es porque no han sido felices, pero la vida es hermosa y a la vez tan corta para vivirla. Hoy el calendario nuestro marca que estamos en el 11 de noviembre de 2011 (11/11/11) una ocasión únicamente dada en este siglo.
Muchas personas están especulando que si hoy es el fin del mundo, o que acontecimiento habrá, la gente está esperando algo. Para los que creen que hoy es el fin del mundo, pues fíjense que no, aunque el día y la hora solo la sabe nuestro Padre Celestial, por las señales que ha dado todavía no es el fin porque falta que se cumpla la Gran Comisión según Mateo 28:19-20. En segundo lugar, es preciso que Dios tarde su venida por causa de los que no se han arrepentido. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Tercero, falta el cumplimiento de la última semana del profeta Daniel que conlleva el rapto de la Iglesia y la Tribulación. Cuarto, cuando el Señor venga, porque ese será el fin terrenal, la trompeta sonará en el cielo anunciando su venida, veremos a Jesús venir en las nubes y todo ojo lo verá, será una señal en el cielo (vea Mateo 24:30).
“El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitaran primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras. Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando estén diciendo “paz y seguridad”, vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar. (1 Tesalonicenses 4:13:18; 5:1-3).
Por último, falta que usted desee vivir en el reino de Jesucristo, que su familia sea alcanzada para Cristo, que sus amigos sean alcanzados para Cristo. En resumen Si usted es cristiano, falta que usted comparta el evangelio de Jesucristo con otras personas, sin excepción: Falta que nuestros corazones sean transformados genuinamente. Falta que usted le dé el primer lugar al que le dio la vida. Ahorita lo que se dice del 11 de noviembre la gente lo ve como chiste, si hoy fuera el fin le aseguro usted estaría lleno de pavor, o estaría contento o contenta de que sus ojos vean al Señor tal como es.
Hoy no es el fin, hoy usted tiene la oportunidad de considerar sus caminos y volverse a Dios. Dice el Señor: “yo anuncio en fin desde el principio, desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá y haré todo lo que deseo (Isaías 46:10).
Declare usted en esta mañana: Señor, mi vida entera está en tus manos; Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. (Sal.31:15). En tu mano están mis tiempos.
Si aun no tiene un lugar para congregarse, busque una Iglesia donde se enseñe la sana doctrina.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deut. 6:5)
El amor de Dios es un amor incondicional. Una niña pequeña no podía comprender si había un Dios grande porque había tantos conflictos en la casa, su familia decía conocer de Dios pero eran pura religiosidad y fanatismo, nada en la práctica de lo que Dios enseña. Esta niña creció con resentimiento hacia Dios y se negaba hablar con él, cuando la familia en cada domingo iba a la Iglesia, ella renegaba, no hacia los actos ceremoniales que hacen todas las personas. Cuando lloraba le reclamaba a Dios ¿por qué? Porque tenía que haber nacido en una familia tan disfuncional, porque había maltratos, porque había pleitos, discusiones, borracheras, porque había de todo lo malo en su casa y no podía ver nada bueno, las Navidades ni siquiera tenían sabor.
Ella decidió pensar que Dios no la amaba, que Dios no era poderoso, que Dios no existía. Una tarde su padre la castigo fuertemente y ese día ella decidió escapar y no volver a la casa, pensó en como morir sin que doliera tanto, pensó muchas cosas. No se escapó, pensó más en el suicidio pero llegada la noche tuvo que entrar a la casa y dormir. Esa noche tuvo un sueño especial. Tan solo tenía catorce años, nunca había abierto la Biblia para leerla aunque en su casa las había de todo tipo. En su sueño vio a Jesús en las nubes, tenía una vestidura blanca larga y un cinturón rojo, su cara era bonita inspiraba dulzura, ternura y exhalaba amor. Se acerco a ella y como ella estaba llorando, El con sus manos toco su rostro y seco sus lágrimas, le prometió que todos los días estaría con ella, que no estaba sola y dijo que cenaría con él. Aquellas palabras calaron profundamente en el corazón de la niña y despertó sin poder olvidar nunca aquellas palabras llenas de promesas, las que la han seguido todos los días de su vida. Esto fue suficiente para que ella dejara de culpar a Dios por lo que en su casa vivía, la situación familiar no cambio nunca pero ella pudo sí logro tener un hogar el cual Dios ha peleado por él y son una familia muy especial, sirven a Dios, las promesas aunque tardías se cumplieron. Esta es una verdad, no fantasía.
El amor de Dios es incondicional, si usted todavía no ha experimentado el verdadero amor de Dios, hágalo. Ame al Señor su Dios de todo su corazón y con todas sus fuerzas y con toda su alma (Deut. 6:5). Y el amarle con todo el corazón, con todo el ENTENDIMIENTO, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios (Marcos 12:33). Su paz sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7), el amor de Dios fue capaz de enviar a su hijo a morir por la humanidad (Juan 3:16). Ame a Dios, ame a su familia, deles el amor que necesitan, sus problemas no deben ser transmitidos a sus hijos, ellos merecen vivir en un ambiente de paz, sino lo tienen en su casa trataran de buscarlo en la calle. El mejor lugar debe ser su hogar.

Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Diario Devocional

“¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:33.b.)

No hay nada más doloroso que la pérdida de un ser que se ama desde el fondo del corazón. El amor de un padre, madre, hijo es expresado de una forma tan especial tan inigualable. Enfrentar la muerte de un ser querido rompe el corazón, tan solo escuchar el “ay” que viene a ser una palabra que significa dolor, desconsuelo, llanto, tristeza, desanimo, que no se encuentra otra que pueda suplirla.
El rey David lloró la muerte de su hijo, aunque este hijo fue desobediente. Absalón exigía justicia por algo que su hermano había hecho a su hermana (abuso sexual) y de lo cual esperaba que el Rey siendo una máxima autoridad hiciera justicia y no lo hizo. Muchas veces el padre siendo padre, aboga en defensa o perdón de sus hijos, porque no quiere discordias entre sus mismos hijos, es lo que los demás miembros ven como un padre injusto, pues debiendo aplicar una disciplina deja pasar por alto las faltas de sus hijos.
El rey David no vio a su hijo vivo por última vez. El ejército perseguía a Absalón por haber querido usurpar el cargo de su padre, el rey clamaba que no le hicieran daño a su hijo y que solo fuera capturado. A pesar de que Absalón le estaba dando problemas, el rey no miro su posición de monarca sino de un padre que siente amor por su hijo, “no quiero que le hagan daño”. Cuando el rey recibe la noticia cruel, la que no quería oír, su corazón se derrumbo y lloró como el más débil de los hombres la muerte de su hijo. Hubiera querido estar en su lugar, como nos puede pasar a cualquiera de los que somos padres, pues no queremos ver a nuestros hijos en un féretro, en una tumba, queremos evitar ese dolor y que sean los hijos los que nos entierren.
La historia de este rey y sus hijos dejan un mensaje para nosotros los padres. Ningún padre quiere un mal para sus hijos. Los hijos deben ver que nosotros los padres queremos su bienestar, su felicidad ya que sus fracasos, dolores, desdichas golpean nuestro corazón. Si usted está teniendo problemas con algún hijo o hija, trate de arreglar el asunto.
Si usted es un padre o madre que está sufriendo la desobediencia de alguno de sus hijos, póngalo en las manos del Señor, quiera como David que lo busquen pero que no le hagan daño. Ore sin desmayar, pues Dios escucha su corazón y el traerá su hijo de vuelta. Dios le traerá como al hijo prodigo, y usted debe recibirlo como venga, lavarlo y darle ropas nuevas, abrazarle y decirle que le ama. A veces cuesta pero el que ha conocido del Señor sabe que el Espíritu Santo le ayudará en todo tiempo, pues no son nuestras palabras sino las que el Señor pone en la boca. Dios le continúe bendiciendo ricamente. Dios bendiga las familias.

Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque un lugar donde se predique la sana doctrina. Si no ha recibido a Cristo en corazón hágalo hoy.

martes, 8 de noviembre de 2011

Diario Devocional

Yo soy el Señor tu Dios (Deut. 5:1)

Es interesante la forma en que Dios se dirige a su pueblo, cuando Moisés convocó a todo Israel y le dijo que Dios le había dado normas que debía comunicárselas a ellos, les insta a que se aprendan de memoria los preceptos, estatutos y mandamientos. Apréndanselos y procuren ponerlos en práctica. Recordemos que en aquel momento el pueblo israelita había salido de la esclavitud para ir a recibir la libertad prometida, sus pasos eran guiados por la autoridad divina delegada en Moisés su siervo a quien había escogido para conducirlos. En aquel entonces no tenían ellos la Escritura como la tenemos hoy día, tenían entonces que escuchar, meditar, memorizar y practicar lo aprendido.

Moisés les hace memoria del pacto que nuestro Dios hizo con ellos, no lo dice a la inversa como solemos hacerlo humanamente, fue Dios mismo quien hizo un pacto con ellos, vea esta importancia, no fue con nuestros padres con quienes el Señor hizo ese pacto sino con nosotros con todos los que estamos vivos aquí. Aleluya, los pactos del Señor son eternos y solo aquel que quiera negarse a aceptar las dadivas de Dios se pierde de algo muy importante. Se pierde de aceptar el amor incondicional de Dios. Moises fue un mediador entre el pueblo y Dios, a él debían escuchar.

Fíjese que en el Nuevo testamento Jesús es declarado el único mediador entre Dios y los hombres: Porque hay un solo Dios, y un solo MEDIADOR entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5).

Mediador se define como la persona u organismo encargado de intervenir en una discusión o en un enfrentamiento entre dos partes para encontrar una solución. Moises es un tipo de Jesucristo o sea una figura, un ejemplo, Moises fue un instrumento como otros grandes hombres al servicio de Dios.

Moisés dijo: en aquel tiempo yo actue como intermediario entre el Señor y ustedes, para declararles la palabra del Señor, porque ustedes tenían miedo del fuego y no subieron a la montaña (Deut. 5:5). El Señor dijo: Yo soy el Señor tu Dios. Comienza a continuación a declararse el Decálogo o sea los Diez Mandamientos. Intermediario se aplica a la persona que media entre dos o más partes para que lleguen a un acuerdo. El mediador interviene y eso lo hace Jesús.

Piense de manera personal si es esclavo o libre. Si ha memorizado la Palabra o nunca ha tenido la oportunidad de meditar en ella. Comience a pensar que Jesús le da la oportunidad de andar hoy en un camino mejor. Pensar en lo que Dios dijo: “Yo soy el Señor tu Dios”. Jesús respondió “Yo Soy” cuando fueron a capturarlo para darle muerte. Diga usted en esta mañana: Padre reconozco que me amas, tú eres el Gran Yo Soy y la vida está en Jesucristo, dame de esa vida. Yo quiero amarte y quiero que me llames “Mi Hijo” y seguirte hasta el final. Te lo pido en el nombre de Jesús.

Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque un lugar donde se predique la sana doctrina.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Diario Devocional

Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden (2 Co. 2:15)

Recostada al lado de mi esposo olio mi ropa y me dijo: oles a tu mamá. Me sonreí y le dije ¿a que huele mi mamá? Y como ella ya está viejecita y cuido de ella cuando estoy en casa, pues debo oler a ella porque paso tiempo con ella. Pensando en eso, me puse a meditar y dije: Señor Jesús, yo siempre quiero oler a ti.
Vengo al pasaje escritural y encuentro muchos pasajes que hablan del olor fragante, esencia de perfume, aromas agradables y desagradables. El apóstol Pablo escribe a la Iglesia y narra sus sentimientos lo que le ha causado tristeza y del gozo que debe sentir por ver a aquellos a quienes les ha compartido la Palabra, les dice que con lagrimas los ha exhortado y que lo ha hecho por amor, asi como nosotros los padres no quisiéramos que nuestros hijos desobedezcan y cuando los reprendemos y castigamos lo hacemos porque los amamos. Menciona de sus viajes, lo que sintió por no haber visto a su hijo espiritual Tito.
Todo lo que nosotros hagamos debe ser para agradar a Dios, nuestros actos deben demostrar de verdad que vamos a ser hallados fieles. Toda mentira no procede de Dios, todo acto de mentira procede de la oscuridad y es por ello que el Señor dice que no hay nada oculto que no haya de ser revelado.
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan. ¿Quiere usted pertenecer al grupo de los que se parecen a Jesús? Pues, ande en luz porque aun cuando pase por las tinieblas el resplandor de Cristo será mayor que la misma oscuridad. Los que andan conforme al olor de Cristo se salvarán en todo momento, pues la luz que le alumbra le hará entender las decisiones que debe tomar.
En los que se pierden olor de muerte, no quiera estar en este grupo. Crea de verdad que Dios es real, no quiera usted tener olor a diablo. Recuerde que ancha es la puerta que lleva a la perdición y angosto el camino que lo lleva a la vida eterna. Y esta vida está en Jesucristo.

Haga una pequeña oración y entréguesela al Señor Dios Todopoderoso.