El Señor es compasivo y justo, nuestro Dios es ternura (Salmos 116:5)
La declaración de este Salmo posiblemente nos haga acercarnos más al Señor. Cuando las circunstancias negativas imperan y Dios responde, nuestras manos se levantan al cielo en señal de gratitud.
Una madre que necesita medicina para su hijo enfermo, un anciano que va por la calle, con paso lento, tal vez con hambre, sed, o la necesidad de que una mano buena le tome la mano y le cruce la calle. Un viajero que se ha perdido en la ruta y necesita alguien que le oriente y lo vuelva a la ruta correcta. El niño que necesita a su mami cuando ella tiene que salir para irse a trabajar, aun en el llanto el niño se consolará y sabrá que mami estará de vuelta por la tarde.
Así como los padres amamos a nuestros hijos, mayor es el amor del Dios del cielo. Declara el salmista: Yo amo al Señor porque él escucha mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida (v.1).
Si Dios no estuviera con usted y conmigo realmente desfalleceríamos y no habría nada que pueda consolar el entristecido corazón.
Anímese en esta mañana, recurra a esa declaración porque sabe, nuestro Dios es compasivo y justo, nuestro Dios es ternura. El nos ha librado muchas veces de la muerte, ha enjugado las lágrimas de nuestros ojos, no le ha dejado tropezar. Aunque usted diga que se encuentra muy afligido (a), siga creyendo en Dios. Si ha perdido algo valioso, un ser querido piense que Dios estaba allí cuando usted pasaba ese proceso.
Ofrézcale al Señor un sacrificio de gratitud, invóquele y cumpla sus promesas al Señor. Declare en esta mañana ¡Alabado seas Señor!
Dios le bendiga.
No temas porque yo estoy contigo
Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.
jueves, 13 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Diario Devocional
Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes. (Job. 42:2)
Por cuantas situaciones pasó el siervo Job para llegar a comprender al final de su larga y penosa enfermedad que sin el Señor no hubiera podido superar su dolor, su pena, vergüenza, sentimientos amargos, pues en algunos momentos sintió que la vida no tenía valor y que únicamente solo Dios podría librarle de la pena que embargaba su corazón.
Si hay lectura que toca lo profundo de mi corazón es la vida de Job y me enseña a esperar, confiar y depender del Señor, pues mayores fueron sus sufrimientos que los que pueda estar pasando. Jesús también paso el proceso amargo del dolor, el sufrimiento, desprecio, la humillación, el escarnio y todo lo que hemos leído acerca del proceso que tuvo que pasar en la cruz del Calvario.
Cree usted que puede superar la pena que lleva dentro, hay motivos para seguir adelante, hay un camino que solo puede ser encontrado a la Luz del Mesías. La Palabra dice que ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Usted debe entrar por la puerta angosta (Mateo 7:13).
Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la LUZ de la vida (Juan 8:12). Jesús vino para dar testimonio a fin de que todos creyesen en El. (Juan 1:7).
Lastimosamente los hombres amaron más las tinieblas que la luz, en Jesús está la vida. Si usted quiere vivir, pida a Jesús le de vida, le alumbre el Camino y ríndase ante El. También el Señor dijo que es necesario que cada uno tome su cruz y lo siga, seguirlo implica dejar muchas cosas que nos atan y retienen para ser libres. Ha visto Usted a una persona encadenada, está limitada a hacer cualquier esfuerzo y por mucho que intente liberarse lo que hace es lastimarse aun más. Pero crea que Cristo rompe las cadenas.
En tiempos de Herodes I, Cuando Herodes echó mano de algunos de la Iglesia para maltratarles, mató a espada a Jacobo hermano de Juan, también prendió a Pedro. Detuvo a Pedro y lo puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupo de soldados cada uno para que lo custodiasen. Mientras Pedro estaba en la cárcel la Iglesia hacia sin cesar oración por él. Dice la Palabra que Herodes iba a sacar a Pedro sin duda para matarlo, pero un ángel del Señor lo despertó y le dijo levántate pronto y las cadenas se le cayeron de las manos. Estaba libre y así pudo salir de la cárcel.
Crea realmente sea cual sea la situación que la oración puede mucho y aferrarse al Señor como lo hizo Job para declarar: Yo sé bien que tú lo puedes todo.
Dios le bendiga.
Por cuantas situaciones pasó el siervo Job para llegar a comprender al final de su larga y penosa enfermedad que sin el Señor no hubiera podido superar su dolor, su pena, vergüenza, sentimientos amargos, pues en algunos momentos sintió que la vida no tenía valor y que únicamente solo Dios podría librarle de la pena que embargaba su corazón.
Si hay lectura que toca lo profundo de mi corazón es la vida de Job y me enseña a esperar, confiar y depender del Señor, pues mayores fueron sus sufrimientos que los que pueda estar pasando. Jesús también paso el proceso amargo del dolor, el sufrimiento, desprecio, la humillación, el escarnio y todo lo que hemos leído acerca del proceso que tuvo que pasar en la cruz del Calvario.
Cree usted que puede superar la pena que lleva dentro, hay motivos para seguir adelante, hay un camino que solo puede ser encontrado a la Luz del Mesías. La Palabra dice que ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Usted debe entrar por la puerta angosta (Mateo 7:13).
Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la LUZ de la vida (Juan 8:12). Jesús vino para dar testimonio a fin de que todos creyesen en El. (Juan 1:7).
Lastimosamente los hombres amaron más las tinieblas que la luz, en Jesús está la vida. Si usted quiere vivir, pida a Jesús le de vida, le alumbre el Camino y ríndase ante El. También el Señor dijo que es necesario que cada uno tome su cruz y lo siga, seguirlo implica dejar muchas cosas que nos atan y retienen para ser libres. Ha visto Usted a una persona encadenada, está limitada a hacer cualquier esfuerzo y por mucho que intente liberarse lo que hace es lastimarse aun más. Pero crea que Cristo rompe las cadenas.
En tiempos de Herodes I, Cuando Herodes echó mano de algunos de la Iglesia para maltratarles, mató a espada a Jacobo hermano de Juan, también prendió a Pedro. Detuvo a Pedro y lo puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupo de soldados cada uno para que lo custodiasen. Mientras Pedro estaba en la cárcel la Iglesia hacia sin cesar oración por él. Dice la Palabra que Herodes iba a sacar a Pedro sin duda para matarlo, pero un ángel del Señor lo despertó y le dijo levántate pronto y las cadenas se le cayeron de las manos. Estaba libre y así pudo salir de la cárcel.
Crea realmente sea cual sea la situación que la oración puede mucho y aferrarse al Señor como lo hizo Job para declarar: Yo sé bien que tú lo puedes todo.
Dios le bendiga.
lunes, 10 de octubre de 2011
Diario Devocional
Maestro: Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a tu derecha y otro a la izquierda. (Marcos 10:37).
Conceder es facilitar o responder a un deseo. Dos hermanos, discípulos de Jesús, camino a Jerusalén. Jesús va pensando el momento en que se cumplirá la captura y muerte. Sus discípulos van con miedo. En ese momento se acercan Jacobo y Juan y le dicen a Jesús: que quieren pedirle algo y que les sea concedido. Jesús pregunta: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos dicen: Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a la derecha y otro a la izquierda. En Mateo capitulo 20 encontramos que fue la madre de Jacobo y Juan quien pide el favor, que Marcos omite o no lo menciona así, el resto del texto es el mismo.
Jesús les pregunta si ellos estarían dispuestos a beber la copa (la copa amarga que debía beber el Señor) y pasar el por el bautismo con que él iba a ser bautizado (muerte). Dijeron que sí, que estaban dispuestos. El Señor les dice: No saben lo que piden. Les concedió pasar una parte del proceso, pero el sentarse a su izquierda o derecha solo es otorgado por nuestro Padre Celestial. Que es necesario que si quieren ocupar un lugar, antes de ser líderes deben ser siervos. El Señor se pone como ejemplo cuando les dijo: Porque aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos (v.45).
Les menciona que los que lideran en este mundo o se consideran jefes de las naciones oprimen a sus subalternos y los altos oficiales abusan de su autoridad. No así en el reino establecido por Dios. Al contrario el que quiera hacerse grande entre ustedes –les dijo- deberá ser su servidor.
Entiende usted el mensaje. Primero, el ocupar un lugar en la Iglesia no le hace superior a los demás; el ser parte de un concilio o ministerio es para que sirva a los demás y no enseñorearse de ello. Es puesto en un cargo de la Iglesia para que sirva y ayude a los hermanos y todo aquel que quiera ser parte de la congregación. Esta puesto para hacer misericordia y suavizar el dolor del otro, a reconciliar no ser un divisionista, peleonero o contencioso. Esta puesto en su lugar para continuar la obra de aquellos que como Jacobo fue decapitado (ver Hechos 12:1-3); Pedro, Pablo, Juan y muchos de los que creyeron pagaron con su vida el precio por causa del evangelio. A usted y a mí nos toca continuarlo.
Quiere ocupar un lugar en la Iglesia, esfuércese para ganarlo, sea humilde y pida al Señor el lugar que él quiere darle. Espere y confíe para todos hay un lugar. Es un gran honor ser parte de la familia de Dios. Le animo siga adelante.
Conceder es facilitar o responder a un deseo. Dos hermanos, discípulos de Jesús, camino a Jerusalén. Jesús va pensando el momento en que se cumplirá la captura y muerte. Sus discípulos van con miedo. En ese momento se acercan Jacobo y Juan y le dicen a Jesús: que quieren pedirle algo y que les sea concedido. Jesús pregunta: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos dicen: Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a la derecha y otro a la izquierda. En Mateo capitulo 20 encontramos que fue la madre de Jacobo y Juan quien pide el favor, que Marcos omite o no lo menciona así, el resto del texto es el mismo.
Jesús les pregunta si ellos estarían dispuestos a beber la copa (la copa amarga que debía beber el Señor) y pasar el por el bautismo con que él iba a ser bautizado (muerte). Dijeron que sí, que estaban dispuestos. El Señor les dice: No saben lo que piden. Les concedió pasar una parte del proceso, pero el sentarse a su izquierda o derecha solo es otorgado por nuestro Padre Celestial. Que es necesario que si quieren ocupar un lugar, antes de ser líderes deben ser siervos. El Señor se pone como ejemplo cuando les dijo: Porque aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos (v.45).
Les menciona que los que lideran en este mundo o se consideran jefes de las naciones oprimen a sus subalternos y los altos oficiales abusan de su autoridad. No así en el reino establecido por Dios. Al contrario el que quiera hacerse grande entre ustedes –les dijo- deberá ser su servidor.
Entiende usted el mensaje. Primero, el ocupar un lugar en la Iglesia no le hace superior a los demás; el ser parte de un concilio o ministerio es para que sirva a los demás y no enseñorearse de ello. Es puesto en un cargo de la Iglesia para que sirva y ayude a los hermanos y todo aquel que quiera ser parte de la congregación. Esta puesto para hacer misericordia y suavizar el dolor del otro, a reconciliar no ser un divisionista, peleonero o contencioso. Esta puesto en su lugar para continuar la obra de aquellos que como Jacobo fue decapitado (ver Hechos 12:1-3); Pedro, Pablo, Juan y muchos de los que creyeron pagaron con su vida el precio por causa del evangelio. A usted y a mí nos toca continuarlo.
Quiere ocupar un lugar en la Iglesia, esfuércese para ganarlo, sea humilde y pida al Señor el lugar que él quiere darle. Espere y confíe para todos hay un lugar. Es un gran honor ser parte de la familia de Dios. Le animo siga adelante.
viernes, 7 de octubre de 2011
Diario Devocional
Del Señor es la tierra y todo cuanto en ella hay (Salmos 24:1-a).
Quien es dueño de algo. Terrenalmente decimos “nosotros” y en cierta parte con nuestro dinero compramos, vendemos, adquirimos bienes y servicios, podría decirse que técnicamente lo que tenemos pertenece al Señor pero en la práctica nosotros disponemos del dinero. Explicado así, las posesiones que llegamos a tener son un beneficio para nosotros mismos, el reconocer que todo es del Señor es un acto de gratitud con acciones de gracias.
Ha despertado usted muy temprano por la mañana y ha visto como es el amanecer, ha sentido esa sensación de cuando lo oscuro y frio de la mañana va cambiando cuando aparece la claridad del sol y ha sentido el calor en su cuerpo, ver lo maravilloso de la salida del sol, es hermoso. Ha contemplado el amanecer en la playa, el ocaso tras las montañas, ha visto desparecer la luz para que la luna y las estrellas hagan su trabajo, es hermoso.
Ha visto la forma en que se desarrolla el vientre de una mujer cuando ha concebido, el nacimiento de los niños, el alumbramiento que es con dolor y el placer de sentir cerca de piel el contacto de un nuevo ser y como llegamos a amarlo, eso es hermoso.
Cuando los años pasan y la vejez viene con ella, la piel se surca y con ello el deterioro de los órganos, el peso de los años trae enfermedades y consecuencias de la vejez, al final de la vida nos toca partir. Pero al pensar que hemos hecho, cuánto hemos agrado al Señor, disfrutar de su vida y la plenitud, omitiendo los sufrimientos y todo aquello que a veces nos hace llorar, decimos es hermosa la vida. Listos para partir, pues más allá de la muerte hay una promesa de resurrección y vida eterna.
Esta vida se vive con Jesús, no solo al momento de partir con la esperanza de verlo, sino desde ya. Por eso digo, nadie es dueño de nada, especialmente de la vida. Dígale al Señor:
Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mi según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno. (Salmos 25:4-7).
Dios le continúe bendiciendo.
Quien es dueño de algo. Terrenalmente decimos “nosotros” y en cierta parte con nuestro dinero compramos, vendemos, adquirimos bienes y servicios, podría decirse que técnicamente lo que tenemos pertenece al Señor pero en la práctica nosotros disponemos del dinero. Explicado así, las posesiones que llegamos a tener son un beneficio para nosotros mismos, el reconocer que todo es del Señor es un acto de gratitud con acciones de gracias.
Ha despertado usted muy temprano por la mañana y ha visto como es el amanecer, ha sentido esa sensación de cuando lo oscuro y frio de la mañana va cambiando cuando aparece la claridad del sol y ha sentido el calor en su cuerpo, ver lo maravilloso de la salida del sol, es hermoso. Ha contemplado el amanecer en la playa, el ocaso tras las montañas, ha visto desparecer la luz para que la luna y las estrellas hagan su trabajo, es hermoso.
Ha visto la forma en que se desarrolla el vientre de una mujer cuando ha concebido, el nacimiento de los niños, el alumbramiento que es con dolor y el placer de sentir cerca de piel el contacto de un nuevo ser y como llegamos a amarlo, eso es hermoso.
Cuando los años pasan y la vejez viene con ella, la piel se surca y con ello el deterioro de los órganos, el peso de los años trae enfermedades y consecuencias de la vejez, al final de la vida nos toca partir. Pero al pensar que hemos hecho, cuánto hemos agrado al Señor, disfrutar de su vida y la plenitud, omitiendo los sufrimientos y todo aquello que a veces nos hace llorar, decimos es hermosa la vida. Listos para partir, pues más allá de la muerte hay una promesa de resurrección y vida eterna.
Esta vida se vive con Jesús, no solo al momento de partir con la esperanza de verlo, sino desde ya. Por eso digo, nadie es dueño de nada, especialmente de la vida. Dígale al Señor:
Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado; olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mi según tu gran amor, porque tú, Señor, eres bueno. (Salmos 25:4-7).
Dios le continúe bendiciendo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Diario Devocional
Aunque la higuera no de renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganados en los establos; aun así yo me regocijare en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! (Habacuc 3:17)
Habacuc hace una oración de intercesión y le dice al Señor sus temores y reconoce su poder y grandeza, espero que El haga justicia y ver la calamidad sobre quienes les han invadido. Le pide a Dios vuelva a realizar sus obras en nuestros días y pide misericordia. Y reflexiona a la vez proclamando: “pero los caminos de Dios son eternos” (Habacuc 3:6b.).
Es bueno esperar en el Señor aunque no entendamos los propósitos, lo cierto de todo es que no estamos solo en esta esfera universal. Dios es supremo y tendrá siempre cuidado de sus hijos, de la creación.
Nuestra confianza debe ser esperar siempre en El. “Pero yo, Señor en ti confío, y digo: Tu eres mi Dios”. MI vida está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores, que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame “ (Salmos 31:14-16). No pregunte el ¿Por qué? diga simplemente ¿para qué?
En el hambre te salvará de la muerte (Job 5:20)
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso (Salmos 72:13)
El Señor le librará del lazo del cazador (Salmos 91:3)
En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará (Salmos 55:16)
De tal manera que sea cual sea la situación que esté pasando hoy, recuerde que aunque no tenga nada de que echar mano, el Señor estará allí para ayudarle. Nunca estará totalmente solo o sola.
Dios le bendiga en este día. Medite en su corazón y reflexione. Si aun no tiene a Cristo en su corazón búsquelo, sin duda estará por usted. Si ha conocido de Cristo, tome su cruz y sígalo.
Habacuc hace una oración de intercesión y le dice al Señor sus temores y reconoce su poder y grandeza, espero que El haga justicia y ver la calamidad sobre quienes les han invadido. Le pide a Dios vuelva a realizar sus obras en nuestros días y pide misericordia. Y reflexiona a la vez proclamando: “pero los caminos de Dios son eternos” (Habacuc 3:6b.).
Es bueno esperar en el Señor aunque no entendamos los propósitos, lo cierto de todo es que no estamos solo en esta esfera universal. Dios es supremo y tendrá siempre cuidado de sus hijos, de la creación.
Nuestra confianza debe ser esperar siempre en El. “Pero yo, Señor en ti confío, y digo: Tu eres mi Dios”. MI vida está en tus manos; líbrame de mis enemigos y perseguidores, que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame “ (Salmos 31:14-16). No pregunte el ¿Por qué? diga simplemente ¿para qué?
En el hambre te salvará de la muerte (Job 5:20)
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso (Salmos 72:13)
El Señor le librará del lazo del cazador (Salmos 91:3)
En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará (Salmos 55:16)
De tal manera que sea cual sea la situación que esté pasando hoy, recuerde que aunque no tenga nada de que echar mano, el Señor estará allí para ayudarle. Nunca estará totalmente solo o sola.
Dios le bendiga en este día. Medite en su corazón y reflexione. Si aun no tiene a Cristo en su corazón búsquelo, sin duda estará por usted. Si ha conocido de Cristo, tome su cruz y sígalo.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Diario Devocional
Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás”. (2 Reyes 20:1)
Que duro es escuchar un aviso semejante. Podemos aceptar que nos digan que hemos tenido pérdidas, ya sea económicas, de empleo, una casa, el carro, etc. Pero recibir una noticia tan desalentadora como un diagnóstico fatal como de que vamos a morir pronto. A cualquiera le dolería hasta los huesos, en lo más profundo del ser. No son buenas noticias, pues aun ni el más rico ni el más pobre puede detener el espíritu ni pagar para que la vida le sea prolongada.
Encontramos un rey cuyo poder fue exitoso, gobernante, jefe de ejércitos, combatiente, su nombre Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá. Ascendió al trono y reino en Jerusalén veintinueve años. Ezequías hizo lo que agrada al Señor, pues en todo siguió el ejemplo de su antepasado David. Quitó los altares paganos, destrozó las piedras sagradas y quebró las imágenes de la diosa Asera. Además destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues los israelitas todavía le quemaban incienso, y la llamaban Nejustán, puso su confianza en el Señor, Dios de Israel. No hubo otro como él entre todos los reyes de Judá, ni antes ni después. Se mantuvo fiel al Señor y no se apartó de él, sino que cumplió los mandamientos que el Señor le había dado a Moisés. El Señor estaba con Ezequías, y por tanto éste tuvo éxito en todo. Se rebeló contra el rey de Asiria y no se sometió a él.
Senaquerib el rey de Asiria enviaba mensajes a Ezequías y lo intimidaba. Aun cuando Ezequías confiaba en Jehová, también confiaba en sus numerosos carros de combate, había insultado al Señor con su actitud. Dios le hizo justicia y le mostró su poder, que sin haber combate humano, una noche vino el ángel del Señor, salió y mató a ciento ochenta y cinco mil hombres del campamento asirio. Luego un día estando Senaquerib adorando en el templo de su dios Nisroc sus hijos lo mataron.
Posteriormente Ezequías enfermó y como a todos los hombres le llegó su día. Estando a punto de morir, recibió la visita del profeta Isaías quien le dijo: "Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás.” Dice la Palabra que este hombre se volvió a la pared y le rogo al Señor: “Recuerda Señor, que yo me he conducido delante de ti con lealtad y con un corazón integro, y que he hecho lo que te agrada” Y Ezequías lloró amargamente. (2 Reyes caps. 18-20)
Piense en su vida. Medite por un momento. Reflexione. ¿Qué ha hecho usted por el Señor? ¿Ha sido obediente o desobediente? Lo más importante, ¿Ha entregado su corazón a Jesús y ha declarado que El es su Salvador? A todos nos llegará el día de nuestra partida. Nadie escapará de ese momento. El cuerpo volverá a la tierra, pero el alma/espíritu vuelve a Dios. No se engañe que por tener un Dios bueno es que usted va a ir al cielo, merece ir al cielo el que reconozcamos que Jesús murió en la cruz, dio su sangre preciosa para salvarle de la condenación eterna.
Dios escucho la oración dolorosa del rey Ezequías y le otorgó quince años más de vida y siempre murió. Quiere usted rogar hoy al Señor por su vida. El es e un Dios de poder y milagro, sin duda está esperando que sus ojos, su rostro y corazón se vuelvan a Él. Dios le bendiga en este día.
Que duro es escuchar un aviso semejante. Podemos aceptar que nos digan que hemos tenido pérdidas, ya sea económicas, de empleo, una casa, el carro, etc. Pero recibir una noticia tan desalentadora como un diagnóstico fatal como de que vamos a morir pronto. A cualquiera le dolería hasta los huesos, en lo más profundo del ser. No son buenas noticias, pues aun ni el más rico ni el más pobre puede detener el espíritu ni pagar para que la vida le sea prolongada.
Encontramos un rey cuyo poder fue exitoso, gobernante, jefe de ejércitos, combatiente, su nombre Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá. Ascendió al trono y reino en Jerusalén veintinueve años. Ezequías hizo lo que agrada al Señor, pues en todo siguió el ejemplo de su antepasado David. Quitó los altares paganos, destrozó las piedras sagradas y quebró las imágenes de la diosa Asera. Además destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues los israelitas todavía le quemaban incienso, y la llamaban Nejustán, puso su confianza en el Señor, Dios de Israel. No hubo otro como él entre todos los reyes de Judá, ni antes ni después. Se mantuvo fiel al Señor y no se apartó de él, sino que cumplió los mandamientos que el Señor le había dado a Moisés. El Señor estaba con Ezequías, y por tanto éste tuvo éxito en todo. Se rebeló contra el rey de Asiria y no se sometió a él.
Senaquerib el rey de Asiria enviaba mensajes a Ezequías y lo intimidaba. Aun cuando Ezequías confiaba en Jehová, también confiaba en sus numerosos carros de combate, había insultado al Señor con su actitud. Dios le hizo justicia y le mostró su poder, que sin haber combate humano, una noche vino el ángel del Señor, salió y mató a ciento ochenta y cinco mil hombres del campamento asirio. Luego un día estando Senaquerib adorando en el templo de su dios Nisroc sus hijos lo mataron.
Posteriormente Ezequías enfermó y como a todos los hombres le llegó su día. Estando a punto de morir, recibió la visita del profeta Isaías quien le dijo: "Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás.” Dice la Palabra que este hombre se volvió a la pared y le rogo al Señor: “Recuerda Señor, que yo me he conducido delante de ti con lealtad y con un corazón integro, y que he hecho lo que te agrada” Y Ezequías lloró amargamente. (2 Reyes caps. 18-20)
Piense en su vida. Medite por un momento. Reflexione. ¿Qué ha hecho usted por el Señor? ¿Ha sido obediente o desobediente? Lo más importante, ¿Ha entregado su corazón a Jesús y ha declarado que El es su Salvador? A todos nos llegará el día de nuestra partida. Nadie escapará de ese momento. El cuerpo volverá a la tierra, pero el alma/espíritu vuelve a Dios. No se engañe que por tener un Dios bueno es que usted va a ir al cielo, merece ir al cielo el que reconozcamos que Jesús murió en la cruz, dio su sangre preciosa para salvarle de la condenación eterna.
Dios escucho la oración dolorosa del rey Ezequías y le otorgó quince años más de vida y siempre murió. Quiere usted rogar hoy al Señor por su vida. El es e un Dios de poder y milagro, sin duda está esperando que sus ojos, su rostro y corazón se vuelvan a Él. Dios le bendiga en este día.
martes, 4 de octubre de 2011
Diario Devocional
Tenemos también la palabra profética mas segura, la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. (I Pedro 1:19)
Que le dice este pasaje. Entiendo que habla por sí mismo. Se han escrito muchos libros en diferentes idiomas y posiblemente han sido un bestseller, pero la Biblia es la verdad, en ella encontramos respuestas, conocimiento y una variedad de consejos para todas las edades, aun para los que están todavía en el vientre de su madre.
A veces pienso que si antes de afirmar mis pasos en Jesús tal como ahora lo vivo, hubiera evitado una serie de errores, porque el principio de la sabiduría es el temor a Dios (Prov. 1:7). Si uno se equivoco se equivoco, pero lo importante es que cuando uno rectifica y se arrepiente Dios le perdona, luego hay que seguir adelante sin mirar atrás. Como dijo el apóstol Pablo hay un aguijón en la carne (2 Corintios 12:7) que uno la siente y lastima, pero bástate mi gracia, ha dicho el Señor, porque el poder se perfecciona en la debilidad.
Dios le bendiga en este día, medite y considere como andan sus pasos, si duda aun o no está seguro del paso siguiente deténgase y busque al Señor, que sin duda El estará por usted.
Si no ha aceptado a Cristo en su corazón, hágalo hoy.
Que le dice este pasaje. Entiendo que habla por sí mismo. Se han escrito muchos libros en diferentes idiomas y posiblemente han sido un bestseller, pero la Biblia es la verdad, en ella encontramos respuestas, conocimiento y una variedad de consejos para todas las edades, aun para los que están todavía en el vientre de su madre.
A veces pienso que si antes de afirmar mis pasos en Jesús tal como ahora lo vivo, hubiera evitado una serie de errores, porque el principio de la sabiduría es el temor a Dios (Prov. 1:7). Si uno se equivoco se equivoco, pero lo importante es que cuando uno rectifica y se arrepiente Dios le perdona, luego hay que seguir adelante sin mirar atrás. Como dijo el apóstol Pablo hay un aguijón en la carne (2 Corintios 12:7) que uno la siente y lastima, pero bástate mi gracia, ha dicho el Señor, porque el poder se perfecciona en la debilidad.
Dios le bendiga en este día, medite y considere como andan sus pasos, si duda aun o no está seguro del paso siguiente deténgase y busque al Señor, que sin duda El estará por usted.
Si no ha aceptado a Cristo en su corazón, hágalo hoy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)