No temas porque yo estoy contigo

Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.

martes, 3 de julio de 2012

La actitud de todo creyente

Es esperar aunque no vea la respuesta  (Fil. 1:5)
¿Si hemos creído y decimos tener  FE porque entonces flaquea nuestra fe? ¿Por qué oramos esperando recibir algo pero a la vez negamos que la respuesta venga? Podemos hablar mucho de la fe, pero siento en mi corazón sin temor a equivocarme que la fe tiene que ser practicada. Muchas veces decimos, por no decir “siempre”, “yo tengo fe”,” yo uso la fe”, “no dudo de mi fe”. Pero si esto es cierto, porque flaquea su fe.
En la Biblia podemos encontrar muchos pasajes que nos confortan en momentos de la aflicción, cuando queremos una respuesta, cuando vamos a tomar una decisión, pero hay un paso, un solo paso que dar, que nos hace dudar y flaquea la fe.  No te he dicho dice el Señor, que si tuvieres fe como un grano de mostaza le dirías a este monte quítate de aquí y pásate allá. Y se pasará allá. (Mateo 17:20)  Es una parábola, difícilmente esto podría ocurrir concretamente, pero el Señor está diciendo, “cree, pide, solamente cree y yo pasaré al otro lado tu problema”.
Amado, hermano, hermana, quizás en este preciso momento usted está pasando una dificultad, tal vez está pasando por situaciones que no esperaba, a lo mejor no puede encontrar la respuesta, quizás está esperando confiadamente. De la manera que sea, en mi vida he podido comprobar que la fe es ejercitada, es saber esperar, es confiar, es dejarse caer en las manos de Jesús cuando ya no puedes hacer nada.
Sufrí mucho con la enfermedad de mi madre, ella llegó al postramiento y yo le decía al Señor ¿Por qué ella sin merecerlo padece tanto, no puedo comparar su dolor sino con el siervo Job y el Señor me decía en su Palabra: Confía. Ten fe, que no desmaye tu corazón, yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios. Mi madre tuvo sus últimos días con dolor pero confesaba la paz y el lugar que Dios tenia para ella y que vendría por ella.
Fue el Señor quien me dio las fuerzas y no solo a  mi sino a mi familia para sobrellevar esta situación. Hubo un día estando de rodillas, llorando que le dije: Señor, ya no puedo, ya no puedo  ver más el sufrimiento de mi madre, si no la levantaras de esa cama, es mejor que esté contigo. Me duele decirte esto, pero es más el dolor que no soporto verla así.  Mi fe era que ella se levantara sana de esa cama, pero el Señor me enseño que la fe de vivir una circunstancia así era para que mi corazón fuera más sensible al dolor, abrazar al que sufre, consolar al que está triste, llorar con dolor verdadero El consolaba mi corazón. El día del funeral con todo mi dolor  yo tenía paz y consuelo sobreabundante de parte de Dios y de todos aquellos que me acompañaron en el duelo. Hoy mi madre cumple cinco meses de haber partido a lugar que Dios le tenía preparado.
   Puedo decir  más,  aprendí  también lo que el Señor ha dicho por medio del apóstol Pablo: estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:5).  Aprendí muchas cosas, el Señor me enseño a depender de Él y que mi fe no dudara sino creyera.  Que todas las cosas que me han sucedido han redundado para bien, entonces finalmente doy gracias a mi Dios.  Dios le anime a usted también, sea cual sea el proceso que esté atravesando, Dios nunca nos dejará ni nos desamparará.
Bendiciones,

viernes, 29 de junio de 2012

Recibe la paz que Dios te manda.


Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz. (Salmos 29:11)
Lo que más necesitan las naciones es paz. Dondequiera que uno ve encuentra ansiedad en las personas, hoy más que nunca se percibe el dolor, la desesperación, la ira, la incapacidad de cambiar las cosas, la indiferencia en el corazón de la humanidad.
Me pregunto ¿Por qué estamos así? ¿Qué camino ha tomado el hombre para desviarse del camino correcto? Muchas denominaciones creen ir en la ruta correcta, unos declaran que hay que cumplir la Ley tal como Moises la presentó, otros que la mujer tiene que ponerse velo en su cabeza para entrar a la iglesia, que si usa pantalones por ser vestidura de  hombre es pecado, si yo he visto vestidos y faldas mas indecentes que un pantalón femenino de ajuste normal, que si el maquillaje es malo, el usar aritos, cadenas, pulseras, etc.  Que si tener relaciones con su pareja es malo cuando alguien va a predicar o tener algún servicio en la iglesia, o creer que la religión lo salvara y lo llevara al cielo, en fin una serie de aspectos que en lugar de acercar a la gente a la iglesia más bien la alejan. La gente no quiere saber de religión, ni de religiosos, es que acaso no se les puede mostrar al Jesús de la Biblia, tampoco es que vamos a andar en libertinaje, pues el apóstol Pablo ha dicho: que todo se haga en orden y decentemente (1 Corintios 14:40).  Pero la gente vive el estilo farisaico, a todo le llaman pecado y ven al diablo hasta en la taza.
Porque no atender la necesidad de aquel que está en alcoholismo, drogas, prostitución, atender y consolar a la viuda, al enfermo, al desvalido, ayudar a la familia que tiene conflictos ya sea con su pareja, con sus hijos, relaciones intrafamiliares que se están destruyendo. Vemos al mundo perdido y no hacemos nada, porque estamos pensando más en “como me ven” o “y si se dieran cuenta”, viviendo una vida de apariencia externa, que en la libertad de expresión que Jesús es Salvador de la humanidad, que solo Cristo puede traer libertad al corazón cautivo, que solo Cristo puede perdonar los pecados por viles que sean.  ¿Qué dirá Jesús acerca de nosotros y como nos comportamos con el prójimo?  ¿Acaso podremos engañarle? ¿Habrá algo en nosotros que El no se dé cuenta?
Amado hermano, hermana, que su vida sea llena de convicción, fe, confianza, esperanza, que otros quieran ser o tener lo que usted tiene.  Jehová nos dará poder, El nos bendecirá con paz, transmitamos esa paz a los que la necesitan.  Así que puesto que tenemos tales promesas limpiémonos de toda contaminación, de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1). Porque Jehová ha dicho: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:7). Este es el punto, el Señor mira su corazón. Lo demás es secundario. Que la verdad sea hallada en su vida. Tenga paz.

miércoles, 27 de junio de 2012

Una casa para Dios

Oye, pues la oración de tu siervo (1 Reyes 8:30)
La casa de Dios o la morada donde habita su presencia, es edificada por cada uno de los que formamos parte de la Iglesia.  La casa de Dios debe ser un lugar limpio de todo aquello que pueda contaminarlo.  Tampoco es que vamos a convertirnos en fariseos que a todo le llaman pecado, estamos en la libertad de movernos, comportarnos, vivir de forma natural, en el orden establecido por Dios. La casa de Dios es mas nuestro interior, pero también se le llama así al lugar donde nos reunimos para adorar al Altísimo.
El rey Salomón edificó el templo, cuya construcción duró siete años, este edificio fue revestido de maderas preciosas, oro, candeleros, mesas, cortinas, allí fue colocado el arca del pacto que contenía las tablas de la ley de Moises, todo fue escogido, dedicado con especial cuidado, porque todo lo que se hace para Dios es muy especial y hecho con todo el corazón.
El día que las puertas del templo fueron abiertas, el Rey hizo una dedicación. Mencionó que su padre, el rey David había tenido el deseo de construir el templo, pero aunque Dios se lo reconoció, no le permitió edificar el templo sino a su hijo Salomón. Jehová cumplió su palabra.  El rey se levantó y extendió sus manos al cielo en señal de gratitud diciendo: “No hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo tu corazón” (v.23). “Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tu lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. (v.30).
Gracias al Señor por permitirnos tener un lugar donde congregarnos, sus ojos están abiertos de noche y de día para escucharnos, por eso es importante congregarnos, aunque él está en todo lugar, es precioso cuando todos estamos reunidos y juntos elevamos esos cantos de adoración, ese jubilo en el corazón, sentir su presencia y el gozo cumplido en nuestra vida.
Dios le siga bendiciendo.





lunes, 25 de junio de 2012

Acción de Gracias

¡GRACIAS a Dios por su don inefable! (2 Corintios 9.15)
La gratitud es un acto sublime que nace del corazón.  El corazón solo puede ser bien  guiado por alguien que lo conoce. Muchas veces agradecemos como un hecho sucedido y del cual decimos “gracias” pero más como un habito que por el hecho de agradecer profundamente y confesarlo desde lo más profundo del corazón.
En días recientes mi hija tercera se unió en matrimonio, fue un evento muy especial, pues desde el anuncio, los preparativos hasta la ceremonia, el banquete y lo demás, ya estaban en las manos de Dios. Mi esposo, su padre, le tocó conducirla desde la casa donde nos hospedamos fuera de la ciudad, hasta el altar donde la entregó al novio; la besó en la frente, la bendijo y luego pasó a oficiar la ceremonia, pues es Pastor y tiene la investidura para poder celebrar bodas.
De tal manera que nuestro corazón estaba contristado, porque entregamos a nuestra hija, lloramos en cierto momento mientras orábamos desde antes. Y  llegado el tiempo, algo apretaba muy dentro del corazón pero a la vez pudimos decir con gratitud: “Gracias Señor, por esta honra, bendice a nuestra hija, a su novio (ahora esposo), condúcela por las sendas del bien, guíala con tus pasos de amor y aun cuando estén bajo la tormenta tu luz los guiará siempre. Bendecimos su vientre, para cuando vengan sus hijos sean bendecidos, saludables y muy amados”.  Oramos también por su esposo, para que la amara, la cuidara y  que juntos puedan llegar al final de sus días juntos.
Esta acción de gracia, nos ha tocado, y regresamos con mucho sentimiento, pero seguros que ya está en las manos del Señor, que Él,  la verá más que nosotros y que no debemos llorar sino agradecer por todas las cosas que ha hecho por nosotros.
Quise dedicar este espacio, a la boda de mi hija Kenia y mi nuevo hijo Saúl, porque no puedo dejar pasar esto que siento. Confesando que somos bienaventurados, que como familia fuimos honrados y que Dios sigue presente en nuestras vidas.
Ahora tenemos, otro motivo de oración, orar por los nuevos matrimonios, orar por familias felices, orar porque las parejas unidas en matrimonio, los que están en el proceso del noviazgo al matrimonio consagren sus vidas en el nombre de Jesús.  Amén.

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miércoles, 20 de junio de 2012

Oye la palabra de los sabios

Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios (Proverbios 22:17)
Continuamente el Señor nos está aconsejando y amonestando sobre cómo debe ser el comportamiento de nosotros.  ¿Porque entonces divagamos y andamos pensando esto o lo otro, que decidir, que hacer, si tenemos todas las respuestas en Cristo Jesús?
He aprendido como dice el apóstol Pablo a tener contentamiento en todo, a servir de todo corazón, a ver las personas por igual,  intento ser agradable a los demás. En este momento estamos atravesando una crisis en el centro de trabajo por causa de los despidos.  Ante la crisis viene la negación de aceptar lo que está sucediendo, esto es algo natural, es normal y es necesario.  ¿Porque? Porque no siempre vamos a estar bien, no siempre lo vamos a tener todo.  Pero en el fondo agradezco al Señor por darme tantas oportunidades, por conocer a personas que las tengo dentro de mi corazón y aun cuando ya no estemos juntos en el trabajo hay algo muy especial que Dios ha puesto y es el amor ágape. 
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.  La sabiduría que viene de lo alto es primeramente pura, después pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz (Santiago 3:13-18). Si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche y le será dada (Santiago 1:5). 
Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios.  Los sabios son aquellos que son preparados por con la sabiduría que viene de lo alto, aquí no se incluyen profesiones, cursos y capacitaciones, pues son preparaciones necesarias pero el fundamento viene de Dios.  Aplica tu corazón a mi sabiduría dice el Señor, porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti.  Si juntamente se afirmaren sobre tus labios. Para que tu confianza sea en Jehová y te las hace saber hoy a ti también.  (Prov.22).
Un consejo para todos aquellos que están tomando decisiones y viene de parte de Dios: ¿Has visto hombre solicito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.  (Proverbios 22:29). 
Dios les continúe bendiciendo. Estas en mis oraciones aunque mis ojos no te puedan ver.   


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martes, 19 de junio de 2012

¿Señor quien habitará en tu tabernáculo?

El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo,  ni admite reproche alguno contra su vecino. (Salmos 15).
¿Quién habitara en tu tabernáculo? Esta es una pregunta que todos nos hacemos y leyendo detenidamente dice la Palabra “el que anda en integridad” y “hace justicia”.  Ser integro se aplica a la persona que se comporta con honradez y rectitud.  Es una persona cabal, honrado, recto, aprobado, irreprochable, decente, completo, total, sano.  En la Biblia, la persona que es integra es bendecida (Salmos 84:11).
Muchos dicen, yo estoy bien con el Señor y cumplo lo que El manda y agrega el salmista una lista a considerar:
-          El que no calumnia con su lengua. Muchas veces y algunas sin querer proferimos comentarios que pueden convertirse en chismes, puede provocar problemas a mas de una persona y a nosotros mismos, y esto no puede seguir aconteciendo en la familia de Dios.
-          Ni hace mal al prójimo. Hay muchas maneras de hacer mal sin darse cuenta y herir el sentimiento de la otra persona o hermano.
-          Ni admite reproche alguno contra su vecino. Muchas veces ponemos atención a detalles y juzgamos al vecino por cualquier razón. El Señor dice que quien evita estas cosas no resbalará jamás.
Aplique a su vida estos consejos sabios que nos da el Señor, medite acerca de todas estas advertencias  que el Señor hace. Si ha caído en la trampa o en lazo de alguna de ellas, hoy debe apartarse y en oración derribar cada motivo.  Ande en integridad para el Señor y que cada parte de nuestro cuerpo, ojos, boca, oído, pensamiento, corazón estén sometidos a Cristo.
Dios le continúe bendiciendo y prospere su vida. Quiere ahora habitar en el tabernáculo de Dios?
Oración: Padre, en el nombre de Jesús, pedimos tu bendición, las fuerzas para no resbalar y andar solamente en integridad.  Ayúdanos a callar cuando debemos callar y no hacer comentarios nocivos hacia el prójimo.  Corrige lo torcido, levanta al caído, que la rectitud y obediencia sean su meta.  En el nombre de Jesús, te rogamos, Amen.

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lunes, 18 de junio de 2012

¿Hasta Cuando? Confía.

Mas yo en tu misericordia he confiado, mi corazón se alegrara en tu salvación; cantaré a Jehová; porque me ha hecho bien (Salmos 13:5-6).
 Gracias Señor por este día, gracias por tu amor para conmigo, te agradezco el haberme despertado esta mañana para tener un tiempo especial.
Esta mañana al solo despertar el Señor vino a mi pensamiento, tenía que levantarme a orar.  La radio estaba encendido y una hermana desde el canal radial dijo: “Hermanos uno tiene que levantarse de mañana a darle gracias al Señor, no espere orar hasta el mediodía o esperar hasta la noche, sin haberse acordado que al despertar el Señor le dio la vida. Hay que levantarse  de mañana para darle lo mejor al Señor”. Yo estoy agradecida porque me da la vida y aun cuando muera mi alma y cuerpo le pertenecen al Señor.
En el contexto del Salmo 13 encontramos una persona afligida que se dirige al Señor con mucho dolor y le pregunta ¿Hasta cuándo? ¿Me olvidaras para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mi? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mi? Dice que cada día en su corazón está con tristeza y le pide a Dios que le responda. Muchas veces nosotros hemos pasado por el camino de la aflicción, en oración hemos pedido respuesta, hemos clamado por lo que queremos recibir, el corazón duele, muchas veces vemos como se impone la injusticia.
 Independientemente de cómo se den los acontecimientos, hagamos lo mejor de nosotros, confiemos siempre, no desmayemos, así nos motiva el apóstol Pablo. Ante el sufrimiento, no durará por siempre, el Señor traerá tiempos de paz y regocijo. El Señor responderá en su tiempo, el Señor no nos ha olvidado, téngalo por seguro. Tampoco esconde su rostro del nuestro, si lo hace es porque está considerando algo, quizás El está trabajando en la vida de otras personas, pero no nos ha dejado.  En cuanto a los enemigos, usted no se preocupe, el Señor peleará por usted, aunque vea que la montaña se le viene encima, Dios cuidará de usted, porque es su protector, su salvador y mandará a sus ángeles a rescatarle. Siga declarando, en tus misericordias he confiado.  Cante al Señor, adore a Dios, sírvale a Dios y no se queje, porque solo los valientes arrebatan el reino de los cielos.  Los cobardes se quedarán fuera.


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