No temas porque yo estoy contigo

Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.

martes, 13 de diciembre de 2011

Diario Devocional

Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Isaías 35:3

Fortaleza es la fuerza que viene a nuestra vida en aquellos momentos difíciles. La palabra está llena de palabras de aliento, porque el Señor sabe que la humanidad es débil pero que en El somos fuertes. Cualquiera que pase hoy una dificultad tenga la plena seguridad que así como vino el problema va a salir de él.
El Señor sostiene a los justos así lo dice el Salmos 37:17; Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo (Isaías 41:13; El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos Salmos 55:18. Y algo bien importante para que usted no se olvide de los favores de Dios, si puede memorícelo para que lo mantenga presente: Yo (dice el Señor) deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí (Isaías 44:22).
En estos días usted puede meditar, acérquese más a Dios, sienta su presencia. Muchas veces la incredulidad se presenta, sobre todo cuando mira el espacio infinito, como puede ser que haya un Dios tan grande que pudo haber hecho algo tan perfecto. Pero no mire lo expansión, mírese a sí mismo, tiene todo lo que necesita. Como pudo haberse formado su cuerpo en algo tan pequeño como el vientre de su madre. Respire, camine, huela, sienta, palpe, verdad que lo puede hacer, usted es una maravilla como tan grande es el firmamento. Si a usted no le falta ningún órgano, siente que está completo dele gloria a Dios. Y también tiene un corazón que no lo comparte, un corazón con carne, con emociones, allí está el alma y es única no pueden haber dos almas en un solo corazón. Si está débil fortalézcase en el Señor, afirme sus rodillas y siga adelante.
Bendiciones, que la paz de Cristo abunde en su corazón.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Diario Devocional

Bendito sea el Señor mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra (Salmos 144:1) NVI
Las dificultades, problemas y otras situaciones nos amedrantan y cuando debemos enfrentarlas nos atemorizan, así deben sentir los hombres cuando salen a las guerras. Van de frente en representación de la patria la soberanía de su país y con valor dicen firmes. Pero dentro de su corazón me imagino sienten el dejar a su familia, el saber si volverán a verla, si volverán heridos o serán muertos en la batalla.
Los cristianos también enfrentamos batallas y lo hacemos a diario, declaramos ser más que vencedores pero en el fondo también sentimos algunos temores. No queremos salir heridos, muertos en la batalla y por eso nos aferramos a la Palabra: nuestro escudo es el Señor y El siempre irá con nosotros. Declaramos: No temeré porque el Señor está conmigo (Isaías 41: 10,13).
El salmista declara en este salmo 141: El es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies. Señor ¿Qué es el mortal para que lo cuides? ¿Qué es el mortal para que en él pienses? Todo mortal es como un suspiro; sus días son fugaces como una sombra.
Y esta es la realidad todo lo que el salmista David detalla es lo que necesita todo soldado que va a la guerra, todo cristiano que va a la batalla. Dios le bendiga en este día y pueda socorrerle en su necesidad. Póngase las vestiduras del soldado cristiano (Efesios 6:10), luche la buena batalla de la fe (2 Timoteo 2:1-5); esfuércese y sea muy valiente (Josué 1:7); pida abundancia para su casa (Salmos 144:13), que sus hijos sean bendecidos (Salmos 144:12) y proclame su salvación (Ro.10:9,10).
Oración: Querido Señor, en tu nombre Padre, ponemos nuestras vidas, que seamos hallados fieles y que contemos con tu respaldo donde quiera que vayamos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Diario Devocional

Hay un tiempo para todo: Todo tiene su momento oportuno; un tiempo para todo lo que se hace debajo del cielo ((Eclesiastés 3:1)
Para que preocuparse tanto pensando ¿que será mañana? Todo tiene su momento dice el Señor en su Palabra. Una mujer vivía muy afanada en los quehaceres, se levantaba y lo primero que hacía era limpiar la casa, entre sus otros deberes tales como hacer comida y lo demás, pero era exagerada en pasar con la escoba y el trapeador todo el día, no podía ver un sucio en el piso porque ya lo estaba limpiando. Por las tardes se acostaba en una hamaca muy cansada y hacia la siesta una hora al menos. Esa era su rutina, tenía mucho afán porque su casa estuviera limpia.
Mateo 6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Encontramos a través de la Biblia una serie de razones y explicaciones acerca de afanarse. No os afanéis por ser ricos, para quien trabajas tanto quien disfrutara de lo que amontonas (Ecl. 1:3); no os preocupéis que has de beber o comer, por el vestido, (Lucas 12:22) etc. El apóstol Pablo dice: Porque nada hemos traído a este mundo y por tanto nada llevaremos, mientras tengamos sustento y abrigo estemos contento con esto (1 Timoteo 6:7). En fin habrá muchas situaciones en cuanto al afán y por el otro extremo la pereza o la haraganería, ni lo uno ni lo otro, todo sea con equilibrio. Salomón describe en detalle acerca de lo que acontece debajo del sol: Todo tiene su momento oportuno:
Un tiempo de nacer y un tiempo de morir;
Un tiempo para plantar y un tiempo para cosechar;
Un tiempo para destruir y un tiempo para construir;
Un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
Un tiempo para estar de luto y un tiempo para saltar de gusto;
Un tiempo para abrazarse y un tiempo para despedirse;
Un tiempo para callar y otro tiempo para hablar; etc.

De nada sirve afanarse ¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse? Piense, medite, considere. Hay gente que amanece cansada y se acuesta cansada. En las oficinas vemos a empleados que se desgastan y al final de cuentas que queda de eso. Hay que ser responsables, honestos, amables, amigos, amorosos, hay que hacer lo que vale la pena pero hay que hacer todo con equilibrio. Finalmente piense en esta porción de la Palabra y saque sus propias conclusiones: Los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Marcos 9:19).
Que este su día sea lleno de bondades y felicidad. Hay un tiempo para todo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Diario Devocional

¡Sálvense de esta generación perversa! Hechos 2:40-b)

Cuando descendió el Espíritu Santo después de la ascensión de Jesús el Cristo, su pueblo estaba reunido, me imagino había mucha consternación por los hechos que habían sucedido, ellos mantenían su esperanza de aquellas palabras y promesas que el Señor ya les había dicho, lo que iba a acontecer y lo que vendría después.
Leamos en el libro de Hechos cap. 2:1-2,4 (Biblia Nueva Versión Internacional). Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo. Todos entendían el idioma que hablaban, estaban allí gente de diferentes regiones, pueblos, razas y todos entendían lo que uno y otro decía, hablaban su propia lengua materna. Unos judíos sorprendidos decían estaba pasando. ¿No son de galilea todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su propia lengua materna? Ellos estaban desconcertados y perplejos. “¿Qué quiere decir esto?” Otros ser burlaban y decían: “lo que pasa es que están borrachos”.
En ese momento el apóstol Pedro interviene y toma la palabra y comienza a hacer una amplia disertación y les responde: “Compatriotas judíos y todos ustedes, que están en Jerusalén, déjenme explicarles lo que sucede; presten atención a lo que les voy a decir. Estos no están borrachos, como suponen ustedes. ¡Apenas son las nueve de la mañana! Sucede que el Espíritu Santo ha sido derramado en cada uno. Les habló del cumplimiento de la profecía del profeta Joel. Les exhortó y en su cara les dijo: Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con milagros, señales y prodigios, los cuales realizó Dios entre ustedes por medio de él, como bien lo saben. Este fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz.
Aquella gente quedó consternada y le dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: ¿Que debemos hacer? Pedro les responde: Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán el don del Espíritu Santo. Añadió, esta promesa es para ustedes, para sus hijos, y para todos los extranjeros. Es decir para todos aquellos a quienes el Señor, nuestro Dios quiere llamar. ¡Sálvense de esta generación perversa!
¿Qué está haciendo usted ahora? ¿Ha tomado su decisión por Cristo? Cuantas veces le han compartido la Palabra y ha hecho oídos sordos. ¿No quiere salvarse de esta generación perversa? Le insto a reconocer sus pecados, a arrepentirse y a ser salvo o salva, para tener el derecho de la salvación, para recibir el don del Espíritu Santo y seguir siendo parte de los primeros tres mil que se añadieron aquel día y de los que se añaden a la iglesia hoy. Si lo hace será ganancia, si no lo hace lo lamentara terriblemente. Le motivo acepte a Jesús.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Diario Devocional

Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada, siete veces purificada en el crisol. (Salmos 12:6).

La pureza es símbolo de limpieza, huele rico, como decían nuestras abuelas cuando lavaban la ropa en el rio y la soleaban para que botara humor, blanqueara si la ropa era blanca y la volvían a lavar y luego se extendía en las piedras para que el sol la secara. Luego de recoger aquella ropa tendida olía a limpio, como dice mi esposo huele a ropa soleada.
La naturaleza nos enseña muchos procesos. Dios quiere en nuestra vida exactamente eso, como que podamos oler a limpio, que seamos deseados, que la gente quiera estar con nosotros. En la declaración de este pasaje del salmo 12 en la versión Nueva Versión Internacional leemos:
Sálvanos, Señor, que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo.
No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez.
El Señor cortará todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa que dice: “Venceremos con la lengua, en nuestros labios confiamos ¿Quién puede dominarnos a nosotros?
Dice el Señor: “voy ahora a levantarme. Y pondré a salvo los oprimidos, pues al pobre se le oprime y el necesitado se queja”.
Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada siete veces purificada en el crisol.
Tú, Señor, nos protegerás; tú siempre nos defenderás de esta gente, aun cuando los malvados sigan merodeando, y la maldad sea exaltada en este mundo.
Quiere usted ser purificado siete veces en el crisol o el horno. Sepa que duele, cada proceso duele, pero cada vez se va a ir purificando hasta quedar limpio, su olor será fragante, su perfume será de alto precio, codiciado, pero será suyo y de nadie más.
Oración: Querido Dios, en este día ponemos en tus manos de amor nuestras vidas, confesamos la necesidad de ser limpios cada día, ayúdanos tu a pasar estos procesos y decirte con el corazón que te amamos, eres nuestro Padre y no hay nadie como tú.

martes, 6 de diciembre de 2011

Diario Devocional

La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye. (Prov.14:1)
Se cuenta de una mujer que todos los días iba a la iglesia, se encargaba como voluntaria de hacer la limpieza, se esmeraba en todo lo que podía hacer. Durante su oficio siempre estaba cantando, tenía una bonita voz e inspirada hacia cuanto podía y era muy admirada por los demás. Un día faltó al ensayo del coro y el pastor dispuso pasar por su casa a visitarla. Cuando el pastor tocó a la puerta salió el esposo, fue la oportunidad de conocerse. El marido de esta hermana era apático, muy serio. Sentados en el sillón de la sala el pastor comenzó a decirle cuan admirada era su esposa para toda la iglesia. Le dijo: Su esposa es de mucha estima para todos nosotros, canta tan bonito, es dispuesta, siempre nos ha colaborado en la iglesia y nunca ha dicho que no. Hoy vine a visitarla porque no la vimos en el ensayo. De veras, contesto el hombre. Qué bueno que piensen así de ella, no así en la casa, ella siempre está gritando, no lava la ropa, vea en el baño para que confirme lo que digo, me pone a lavar los platos, hacer comida y tengo que alimentar a los niños, para ir aseado al trabajo debo lavar mi ropa y plancharla. No entiendo dijo el pastor, no puedo creer lo que me dice. Lo invito a la Iglesia, tal vez ustedes tienen algunas diferencias porque es necesario que Cristo gobierne en ambos corazones. El hombre le dijo: Jamás yo iré a su iglesia ni a ninguna, para ser como mí esposa, si hay infierno mejor me voy con el diablo, pues el infierno ya lo vivo desde ya.
El día siguiente llegó la hermana a la iglesia y muy dispuesta agarró la escoba, iba cantando. El pastor, la estaba esperando sentado en un sillón. La saludo y ella muy amable le respondió. El pastor le dijo: Hermana venga, siéntese, deje esa escoba, vamos a platicar. Ayer estuve en su casa y tuve la oportunidad de platicar con su esposo. En ese momento ella, lo interrumpe y le dice: ¡Ah, claro! sin duda habló pestes de mí. El pastor la dejó hablar, a ella se le olvidó que estaba en la Iglesia, que estaba hablando con el pastor y habló como suelen hacerlo las necias. El pastor muy paciente esperó a que ella terminara de hablar. Finalmente, le dijo: Hermana, usted tiene problemas. Hoy no va a ensayar, no va a hacer la limpieza, vaya para su casa, ordene su casa y atienda a su marido. Aquella mujer se enfureció y le dijo: mejor me voy de esta iglesia. El pastor le contestó: hermana, tómese su tiempo. Lo único que le puedo decir es que la mujer es corona de su marido (Prov.12:4), usted debe ser alabada por su esposo y sus hijos (Prov.31:28), usted debe edificar su casa, no actúe como una necia (Prov.14:1), usted es una hija de Dios. Ella no escuchó los consejos, se fue airada para su casa. Aun cuando el pastor fue a buscarla ella no abrió la puerta: Pero algo ocurrió, aquella primera visita fue el camino que Dios utilizó, el pastor siguió viéndose fuera de casa con el esposo de esta mujer. Fue de mucha alegría aquel día en que este hombre aceptó a Jesucristo como su Salvador. Paso un tiempo en que Dios estuvo trabajando en este hogar, finalmente ella reconoció su error, fue restablecida en su puesto hasta cuando supo que la familia es su primera iglesia, que debía honrar a su marido, que no se puede tener dos caras y que a Dios nadie lo puede engañar. Reconoció que debía edificar su casa en lugar de destruirla con sus manos y acciones.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Diario Devocional

Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. (Sal. 118:1)

Es precioso cuando uno se despierta y lo primero en lo que piensa es en orar. Es delicioso levantarse aunque cuesta dejar el calor de la colcha, lo cómodo de la habitación, pero es más gratificante el tener un tiempo a solas con Dios.
Dar gracias es una acción, las primeras palabras al comenzar la oración es decir Padre, alegrarse porque está hablando con la máxima autoridad y poder deshacerse en palabras bonitas, es que uno ni se da cuenta del tiempo cuando está en el tiempo de la meditación. Luego abrir la Santa Palabra y comenzar a leer un pasaje como este del salmo 118, reconocer el gran amor de Dios que no es para un rato, es para siempre.
Al pueblo de Israel se le hizo cumplir esta declaración, proclamar “su gran amor perdura para siempre”. Puede usted en esta mañana y cada día de su vida hacer esta proclamación: “Su gran amor perdura para siempre”.
Que proclamen los que temen al Señor “su gran amor perdura para siempre”.
Desde mi angustia clamé al Señor y él respondió dándome libertad.
El Señor está conmigo, y no tengo miedo;
¿Qué me puede hacer un simple mortal?
El Señor está conmigo, él es mi ayuda;
Es mejor refugiarse en el Señor
Que confiar en el hombre.
Tus eres mi Dios, por eso te doy gracias;
Tus eres mi Dios, por eso te exalto.
Den gracias al Señor, porque él es bueno
Su gran amor perdura para siempre. (Sal. 118:2, 4,5,8,9,28,29).

Dios les siga bendiciendo en este día, permita que su presencia tome control de su vida y de su corazón, no olvide que todos los beneficios adquiridos no vienen del hombre sino de Dios.