¿Y qué es la verdad?... (Juan 18:38)
Una “verdad” es algo cierto de algo que se está afirmando. La palabra verdad abarca desde la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general. Pero muchas veces las verdades se ven del lado del que una persona la quiera ver y no como es. Hay una pregunta que ha marcado la historia de la humanidad. Una verdad que ya estaba escrita desde muy antes y que fue revelada pero solo vista por los que hemos creído.
Resaltó de la boca de un miembro del imperio romano, Poncio Pilatos. Acaso este hombre quien ocupaba una alta posición como el quinto prefecto de la provincia romana de Judea (entre el año 26 y 36 d.C) era el más indicado para dar sentencia de muerte al Mesías. ¿Tendría un concepto acertado acerca de la verdad? En su entrevista con Jesús en el Palacio pregunta ¿Eres tu el rey de los judíos? Jesús le responde ¿Eso lo dices tú? ¿O es que otros te han hablado de mí? Siguen hablando y Jesús le dice: Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran pero mi reino no es de este mundo. – ¡Así que eres rey! Le dijo Pilatos. –Eres tu quien dice rey. Yo para esto naci, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz. Aquí viene la pregunta toral: ¿Y qué es la verdad? (Juan 18:33-38).
Aquí me detengo, porque cuando uno cree algo que le están diciendo es verdad y quien lo dice es una persona veraz, no tiene que dar más vueltas. La incredulidad impide escuchar o aceptar la verdad. Pilatos sí reconoció que los sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia (Marcos 15:10) pero no aceptó las palabras de aquel que le hablaba con la verdad.
Justo cuando pudo haber continuado aquella platica, Pilatos sale a ver a los judíos y les dice: Yo no encuentro que éste sea culpable de nada. Pilatos no terminó de escuchar la verdad. Mientras Pilatos estaba sentado en el Tribunal, su esposa le envió el siguiente recado: “No te metas con ese justo, pues por causa de él, hoy he sufrido mucho en un sueño” (Mateo 19:27). Según él no hallaba indicios de culpabilidad contra el preso. Para no asumir su responsabilidad de condena Pilatos escuchó que Jesús pertenecía a la jurisdicción de Herodes a quien se lo envió. Herodes se alegro de haber visto a Jesús porque había escuchado acerca de él y esperaba presenciar algún milagro que hiciera Jesús, pero igual con burlas se lo mando de vuelta a Pilatos. Anteriormente, Herodes y Pilatos no se llevaban bien, pero ese mismo día se hicieron amigos. (Lucas cap. 23). Finalmente Jesús fue condenado por Poncio Pilatos, éste se lavo las manos y lo entregó a petición del pueblo con sentencia de muerte y NO ESCUCHÓ LA VERDAD.
El Señor Jesús vino a este mundo para conocer y reconciliar la humanidad con el Ser divino. El quiere que usted escuche la verdad y no solo la escuche si no que la acepte y viva como realmente vive un cristiano. Si está dentro del redil siga la verdad, no vuelva atrás, crea y no sea incrédulo. Comparta la verdad con otros que aun no han conocido al verdadero Jesús. Bendiciones,
No temas porque yo estoy contigo
Esta página ha sido diseñada para transmitir mensajes cristianos. El que Cambio Mi Vida, nace con la idea de poder llegar a otras personas que como yo un dia creyeron que no habia esperanza. Solo puedo decir que el Señor me ha enseñado a depender de El, a confiar en El y me ha preparado para servir en el ministerio como consejera, maestra, amiga y procuro servir de la mejor manera. Estoy muy agradecida por su amor y su perdón, por lo que hizo por mi, cuando ya nada tenía sentido. Estoy segura que para el Señor nada es imposible, rompe limites y para El no existen fronteras. Jesús te ama y por eso declaro que su fidelidad es grande y su amor eterno. Bienvenido y bienvenida a este blog y espero que sea de mucha bendición para tu vida.
viernes, 18 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
Diario Devocional
Mas él, conociendo los PENSAMIENTOS de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. (Lucas 11:17)
El Señor Jesús conoce todo de nosotros, sabe nuestros pensamientos aun lo más profundo y eso lo hace tener el reconocimiento que es parte de la Trinidad. El dijo a los fariseos “todo reino dividido contra sí mismo quedara asolado (v.25). Si Jesús con el poder divino pudo echar fuera demonios por medio del Espíritu de Dios, significa que el reino de Dios ha llegado, el poder de Satanás es falso y solo es superado por el verdadero poder de Dios. La presencia de Jesucristo entre los hombres es destruir el poder de las tinieblas, estarán con el diablo todos aquellos que hayan desobedecido al llamado de Dios y por eso es que como enemigo procura arrastrar a todos los desobedientes para llevarlos con él.
Jesucristo en ningún momento obro por medio de Satanás como los fariseos lo atribuyeron “este echa fuera los demonios sino por Beelzebu, príncipe de los demonios” (Mateo 12:24) es la mayor blasfemia que pudieron hacer contra el Espíritu Santo.
El propósito del evangelio de Jesucristo es sacar de la cautividad a los que viven presos en el reino de Satanás, los que aun viven, los que aun están a tiempo y pueden ser rescatados de su mala manera de vivir, los que tienen vendada la mente y cauterizado el corazón, aquellos insensibles que no actúan por cuenta propia sino que son manejados por el enemigo para hacer el mal. Toda persona que no ha nacido de nuevo esta bajo el maligno (Efesios 2:2). El apóstol Juan declaro: “el mundo entero está bajo el maligno”. La actual destrucción del poder del diablo es llevada a cabo por un poder superior y es el poder del Espíritu Santo (1 Juan 4:4) Jesus vino a sacarle a usted y a mí de la oscuridad y darle libertad para servir en el reino verdadero.
Le invito a leer las bienaventuranzas en el capítulo 5 del libro de Mateo hasta el capitulo 7, le menciono algunos temas de lo que Jesús vino a hacer: La sal de la tierra, la luz del mundo, habla sobre la ley, la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, el amor hacia los enemigos, Jesús y la limosna, Jesús y la oración, el ayuno, los tesoros en el cielo, la lámpara del cuerpo, Dios y las riquezas, el afán y la ansiedad, el juzgar a los demás, la oración la regla de oro, la puerta estrecha, los frutos, los dos cimientos, etc..
Dios le bendiga, considere donde se encuentra en este momento y tome una decisión. Recuerde el Señor conoce sus pensamientos.
Si tiene peticiones de oración o necesita un consejo escriba a yireh16@yahoo.com.ar
El Señor Jesús conoce todo de nosotros, sabe nuestros pensamientos aun lo más profundo y eso lo hace tener el reconocimiento que es parte de la Trinidad. El dijo a los fariseos “todo reino dividido contra sí mismo quedara asolado (v.25). Si Jesús con el poder divino pudo echar fuera demonios por medio del Espíritu de Dios, significa que el reino de Dios ha llegado, el poder de Satanás es falso y solo es superado por el verdadero poder de Dios. La presencia de Jesucristo entre los hombres es destruir el poder de las tinieblas, estarán con el diablo todos aquellos que hayan desobedecido al llamado de Dios y por eso es que como enemigo procura arrastrar a todos los desobedientes para llevarlos con él.
Jesucristo en ningún momento obro por medio de Satanás como los fariseos lo atribuyeron “este echa fuera los demonios sino por Beelzebu, príncipe de los demonios” (Mateo 12:24) es la mayor blasfemia que pudieron hacer contra el Espíritu Santo.
El propósito del evangelio de Jesucristo es sacar de la cautividad a los que viven presos en el reino de Satanás, los que aun viven, los que aun están a tiempo y pueden ser rescatados de su mala manera de vivir, los que tienen vendada la mente y cauterizado el corazón, aquellos insensibles que no actúan por cuenta propia sino que son manejados por el enemigo para hacer el mal. Toda persona que no ha nacido de nuevo esta bajo el maligno (Efesios 2:2). El apóstol Juan declaro: “el mundo entero está bajo el maligno”. La actual destrucción del poder del diablo es llevada a cabo por un poder superior y es el poder del Espíritu Santo (1 Juan 4:4) Jesus vino a sacarle a usted y a mí de la oscuridad y darle libertad para servir en el reino verdadero.
Le invito a leer las bienaventuranzas en el capítulo 5 del libro de Mateo hasta el capitulo 7, le menciono algunos temas de lo que Jesús vino a hacer: La sal de la tierra, la luz del mundo, habla sobre la ley, la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos, el amor hacia los enemigos, Jesús y la limosna, Jesús y la oración, el ayuno, los tesoros en el cielo, la lámpara del cuerpo, Dios y las riquezas, el afán y la ansiedad, el juzgar a los demás, la oración la regla de oro, la puerta estrecha, los frutos, los dos cimientos, etc..
Dios le bendiga, considere donde se encuentra en este momento y tome una decisión. Recuerde el Señor conoce sus pensamientos.
Si tiene peticiones de oración o necesita un consejo escriba a yireh16@yahoo.com.ar
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Diario Devocional
Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. (Filipenses 1:23)
Tomo este pasaje que me compartió la esposa de mi sobrino este día dándome palabras de aliento en relación a la enfermedad de mi mamá. Ella me decía que uno tiene que aceptar la voluntad de Dios y estar preparada para el momento en que mi madre cierre sus ojos y parta al lugar que Dios ha predestinado a los seres vivientes.
A veces se puede pensar que por ser cristiano no se tienen problemas. ¿Quién no tiene problemas? En alguna medida todos los tenemos. He contado con la buena voluntad de dos personas familiares que cuidan de mi mamá cuando tengo que ir a trabajar, además de mis hijos que viven en casa. Cada día que pasa siento que es un día menos en la vida de mi madre, su padecimiento es irreversible y a veces parece que ya se muere, pero a la vez cobra un vigor que me quedo admirada. A veces he sentido la soledad emocional, aunque allí están mi esposo y mis hijos a mi lado, siento algo interior que me provoca a veces un enojo de impotencia, un dolor profundo que no lo puedo superar, últimamente he llorado a mi madre cada día porque yo no puedo hacer nada. Mi sobrino dice: Has hecho lo mejor que has podido y sientete tranquila por eso.
Muchas veces Dios quiere hacer algo que nosotros nos negamos a aceptar. Casi siempre pedimos una voluntad pero a favor nuestra y aun cuando le decimos que se cumpla su voluntad él sabe que hay algo a medias entre nuestros deseos. El apóstol Pablo habla de una estrechura ¿Qué será esa estrechura? La versión Dios Habla Hoy lo traduce como: el tener que decidir entre dos cosas. Teniendo el deseo de partir y estar con Cristo pero el quedarse en la carne es necesario.
El alma se aferra a la carne, en el caso del apóstol veía la necesidad de continuar evangelizando aunque ya vivir en el Señor sería maravilloso, allí se acaba todo. En el caso de un familiar enfermo que uno ve que ya nada se puede hacer es mejor decirle al Señor: cumple tu voluntad, eso resultara en liberación (v.19).
Es triste ver como un familiar ya sea su madre, padre, hermano, hermano, un amigo se acaba su vida y ver el sufrimiento de ellos en su lecho de enfermo, es preferible mejor que estén con el Señor.
Agradezco la llamada de la esposa de mi sobrino ya que el Señor le puso este texto con un mensaje que me lo dio vía teléfono, me confortó y animo a aceptar lo que no quiero en la carne. Bendigo la vida de las personas y de todos aquellos que están pasando procesos de enfermedad con algún familiar y decirles que el Señor esta con ustedes, no están solos, el Señor obrara conforme a sus propósitos que son eternos.
Si tiene peticiones de oración o necesita un consejo escriba a yireh16@yahoo.com.ar
Tomo este pasaje que me compartió la esposa de mi sobrino este día dándome palabras de aliento en relación a la enfermedad de mi mamá. Ella me decía que uno tiene que aceptar la voluntad de Dios y estar preparada para el momento en que mi madre cierre sus ojos y parta al lugar que Dios ha predestinado a los seres vivientes.
A veces se puede pensar que por ser cristiano no se tienen problemas. ¿Quién no tiene problemas? En alguna medida todos los tenemos. He contado con la buena voluntad de dos personas familiares que cuidan de mi mamá cuando tengo que ir a trabajar, además de mis hijos que viven en casa. Cada día que pasa siento que es un día menos en la vida de mi madre, su padecimiento es irreversible y a veces parece que ya se muere, pero a la vez cobra un vigor que me quedo admirada. A veces he sentido la soledad emocional, aunque allí están mi esposo y mis hijos a mi lado, siento algo interior que me provoca a veces un enojo de impotencia, un dolor profundo que no lo puedo superar, últimamente he llorado a mi madre cada día porque yo no puedo hacer nada. Mi sobrino dice: Has hecho lo mejor que has podido y sientete tranquila por eso.
Muchas veces Dios quiere hacer algo que nosotros nos negamos a aceptar. Casi siempre pedimos una voluntad pero a favor nuestra y aun cuando le decimos que se cumpla su voluntad él sabe que hay algo a medias entre nuestros deseos. El apóstol Pablo habla de una estrechura ¿Qué será esa estrechura? La versión Dios Habla Hoy lo traduce como: el tener que decidir entre dos cosas. Teniendo el deseo de partir y estar con Cristo pero el quedarse en la carne es necesario.
El alma se aferra a la carne, en el caso del apóstol veía la necesidad de continuar evangelizando aunque ya vivir en el Señor sería maravilloso, allí se acaba todo. En el caso de un familiar enfermo que uno ve que ya nada se puede hacer es mejor decirle al Señor: cumple tu voluntad, eso resultara en liberación (v.19).
Es triste ver como un familiar ya sea su madre, padre, hermano, hermano, un amigo se acaba su vida y ver el sufrimiento de ellos en su lecho de enfermo, es preferible mejor que estén con el Señor.
Agradezco la llamada de la esposa de mi sobrino ya que el Señor le puso este texto con un mensaje que me lo dio vía teléfono, me confortó y animo a aceptar lo que no quiero en la carne. Bendigo la vida de las personas y de todos aquellos que están pasando procesos de enfermedad con algún familiar y decirles que el Señor esta con ustedes, no están solos, el Señor obrara conforme a sus propósitos que son eternos.
Si tiene peticiones de oración o necesita un consejo escriba a yireh16@yahoo.com.ar
lunes, 14 de noviembre de 2011
Diario Devocional
…más ante Dios derramaré mis lagrimas (Job 16:20-b)
La vida de Job en los momentos de su enfermedad tuvo tiempos de desaliento pero a la vez de mucha esperanza. En uno de sus discursos ya no sabe qué responder a sus amigos. Es tan profundo el dolor que siente y aun responde. Siente heridas en su cuerpo cada vez más profundas, se deshace en llanto, pero en medio de su difícil situación sabe esperar.
Job capitulo 16:15-21 nos narra: “El luto es parte de mi cuerpo; en el polvo tengo enterrada la frente. De tanto llorar tengo enrojecida la cara, profundas ojeras tengo en torno a los ojos; pero mis manos están libres de violencia, y es pura mi oración. ¡Ah, tierra, no cubras mi sangre! ¡No dejes que se acalle mi clamor! Ahora mismo tengo en los cielos un testigo; en lo alto se encuentra mi abogado. Mi intercesor es mi amigo, y ante el me deshago en lagrimas para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por su amigo. Pasaran solo unos cuantos años antes de que yo emprenda el viaje sin regreso. (Biblia Nueva Versión Internacional).
Cuantas personas están pasando por este momento de la dificultad ya sea personal, familiar, una amiga, un amigo en dificultades. ¿Ha visitado usted un enfermo? ¿Va por el camino pensando que decirle? ¿Sabe que decirle cuando lo tiene al frente? ¿Ha sentido usted el dolor o la situación de esa otra persona? Comprende usted lo que es el dolor y saber que la vida de la otra persona o la suya se va sin que nadie la detenga. Saber sentir lo que la otra persona siente es ser solidario, misericordioso, piadoso, aquí se cumplen las virtudes de las que habla en apóstol Pablo a los Filipenses y se extiende a nosotros también.
Piense en esta mañana por alguna persona que está pasando una dificultad. Deténgase por un momento y eleve una oración de intercesión, clame a Dios desde lo profundo de su corazón. Si usted es una persona que es indiferente al dolor ajeno, preocúpese y pídale al Señor tener un corazón sensible.
Dios le bendiga en este día y tenga la seguridad como lo declaro Job: ahora mismo yo tengo un testigo en los cielos (v.19.a), ahora mismo yo tengo un abogado en los cielos (19.b.), yo tengo un intercesor que es mi amigo (v.20). Cuando Job hizo esta declaración faltaban siglos para que viniera Jesucristo, así que Job creyó como lo declara Hebreos 11:1 él creyó como viendo al invisible. Dijo que ante su intercesor derramaría sus lágrimas. No olvide las siguientes frases: “para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por un amigo… (v.21). Job sabía que tarde o temprano viajaría al más allá pero en ese momento el Señor le daría unos cuantos años más de vida.
Si conoce a alguien que esté enfermo, dígale que la ciencia médica dictamina el resultado de una enfermedad y puede ponerle tiempo de vida, pero Dios por medio de su Hijo Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo puede hacer una obra complete en su vida con solo creerlo. Por lo demás como está escrito, tómelo para usted también: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21), porque como dijo Job, “ahora o más adelante iremos al viaje sin retorno”. Mientras tanto, ánimo, siga su vida y piense en los demás como si usted estuviera pasando por la dificultad.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.
La vida de Job en los momentos de su enfermedad tuvo tiempos de desaliento pero a la vez de mucha esperanza. En uno de sus discursos ya no sabe qué responder a sus amigos. Es tan profundo el dolor que siente y aun responde. Siente heridas en su cuerpo cada vez más profundas, se deshace en llanto, pero en medio de su difícil situación sabe esperar.
Job capitulo 16:15-21 nos narra: “El luto es parte de mi cuerpo; en el polvo tengo enterrada la frente. De tanto llorar tengo enrojecida la cara, profundas ojeras tengo en torno a los ojos; pero mis manos están libres de violencia, y es pura mi oración. ¡Ah, tierra, no cubras mi sangre! ¡No dejes que se acalle mi clamor! Ahora mismo tengo en los cielos un testigo; en lo alto se encuentra mi abogado. Mi intercesor es mi amigo, y ante el me deshago en lagrimas para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por su amigo. Pasaran solo unos cuantos años antes de que yo emprenda el viaje sin regreso. (Biblia Nueva Versión Internacional).
Cuantas personas están pasando por este momento de la dificultad ya sea personal, familiar, una amiga, un amigo en dificultades. ¿Ha visitado usted un enfermo? ¿Va por el camino pensando que decirle? ¿Sabe que decirle cuando lo tiene al frente? ¿Ha sentido usted el dolor o la situación de esa otra persona? Comprende usted lo que es el dolor y saber que la vida de la otra persona o la suya se va sin que nadie la detenga. Saber sentir lo que la otra persona siente es ser solidario, misericordioso, piadoso, aquí se cumplen las virtudes de las que habla en apóstol Pablo a los Filipenses y se extiende a nosotros también.
Piense en esta mañana por alguna persona que está pasando una dificultad. Deténgase por un momento y eleve una oración de intercesión, clame a Dios desde lo profundo de su corazón. Si usted es una persona que es indiferente al dolor ajeno, preocúpese y pídale al Señor tener un corazón sensible.
Dios le bendiga en este día y tenga la seguridad como lo declaro Job: ahora mismo yo tengo un testigo en los cielos (v.19.a), ahora mismo yo tengo un abogado en los cielos (19.b.), yo tengo un intercesor que es mi amigo (v.20). Cuando Job hizo esta declaración faltaban siglos para que viniera Jesucristo, así que Job creyó como lo declara Hebreos 11:1 él creyó como viendo al invisible. Dijo que ante su intercesor derramaría sus lágrimas. No olvide las siguientes frases: “para que interceda ante Dios a favor mío, como quien apela por un amigo… (v.21). Job sabía que tarde o temprano viajaría al más allá pero en ese momento el Señor le daría unos cuantos años más de vida.
Si conoce a alguien que esté enfermo, dígale que la ciencia médica dictamina el resultado de una enfermedad y puede ponerle tiempo de vida, pero Dios por medio de su Hijo Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo puede hacer una obra complete en su vida con solo creerlo. Por lo demás como está escrito, tómelo para usted también: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21), porque como dijo Job, “ahora o más adelante iremos al viaje sin retorno”. Mientras tanto, ánimo, siga su vida y piense en los demás como si usted estuviera pasando por la dificultad.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Diario Devocional
En tu mano están mis años; Salmos 31:15
Quienes no quieren vivir muchos años, es porque no han sido felices, pero la vida es hermosa y a la vez tan corta para vivirla. Hoy el calendario nuestro marca que estamos en el 11 de noviembre de 2011 (11/11/11) una ocasión únicamente dada en este siglo.
Muchas personas están especulando que si hoy es el fin del mundo, o que acontecimiento habrá, la gente está esperando algo. Para los que creen que hoy es el fin del mundo, pues fíjense que no, aunque el día y la hora solo la sabe nuestro Padre Celestial, por las señales que ha dado todavía no es el fin porque falta que se cumpla la Gran Comisión según Mateo 28:19-20. En segundo lugar, es preciso que Dios tarde su venida por causa de los que no se han arrepentido. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Tercero, falta el cumplimiento de la última semana del profeta Daniel que conlleva el rapto de la Iglesia y la Tribulación. Cuarto, cuando el Señor venga, porque ese será el fin terrenal, la trompeta sonará en el cielo anunciando su venida, veremos a Jesús venir en las nubes y todo ojo lo verá, será una señal en el cielo (vea Mateo 24:30).
“El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitaran primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras. Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando estén diciendo “paz y seguridad”, vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar. (1 Tesalonicenses 4:13:18; 5:1-3).
Por último, falta que usted desee vivir en el reino de Jesucristo, que su familia sea alcanzada para Cristo, que sus amigos sean alcanzados para Cristo. En resumen Si usted es cristiano, falta que usted comparta el evangelio de Jesucristo con otras personas, sin excepción: Falta que nuestros corazones sean transformados genuinamente. Falta que usted le dé el primer lugar al que le dio la vida. Ahorita lo que se dice del 11 de noviembre la gente lo ve como chiste, si hoy fuera el fin le aseguro usted estaría lleno de pavor, o estaría contento o contenta de que sus ojos vean al Señor tal como es.
Hoy no es el fin, hoy usted tiene la oportunidad de considerar sus caminos y volverse a Dios. Dice el Señor: “yo anuncio en fin desde el principio, desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá y haré todo lo que deseo (Isaías 46:10).
Declare usted en esta mañana: Señor, mi vida entera está en tus manos; Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. (Sal.31:15). En tu mano están mis tiempos.
Si aun no tiene un lugar para congregarse, busque una Iglesia donde se enseñe la sana doctrina.
Quienes no quieren vivir muchos años, es porque no han sido felices, pero la vida es hermosa y a la vez tan corta para vivirla. Hoy el calendario nuestro marca que estamos en el 11 de noviembre de 2011 (11/11/11) una ocasión únicamente dada en este siglo.
Muchas personas están especulando que si hoy es el fin del mundo, o que acontecimiento habrá, la gente está esperando algo. Para los que creen que hoy es el fin del mundo, pues fíjense que no, aunque el día y la hora solo la sabe nuestro Padre Celestial, por las señales que ha dado todavía no es el fin porque falta que se cumpla la Gran Comisión según Mateo 28:19-20. En segundo lugar, es preciso que Dios tarde su venida por causa de los que no se han arrepentido. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Tercero, falta el cumplimiento de la última semana del profeta Daniel que conlleva el rapto de la Iglesia y la Tribulación. Cuarto, cuando el Señor venga, porque ese será el fin terrenal, la trompeta sonará en el cielo anunciando su venida, veremos a Jesús venir en las nubes y todo ojo lo verá, será una señal en el cielo (vea Mateo 24:30).
“El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitaran primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras. Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando estén diciendo “paz y seguridad”, vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar. (1 Tesalonicenses 4:13:18; 5:1-3).
Por último, falta que usted desee vivir en el reino de Jesucristo, que su familia sea alcanzada para Cristo, que sus amigos sean alcanzados para Cristo. En resumen Si usted es cristiano, falta que usted comparta el evangelio de Jesucristo con otras personas, sin excepción: Falta que nuestros corazones sean transformados genuinamente. Falta que usted le dé el primer lugar al que le dio la vida. Ahorita lo que se dice del 11 de noviembre la gente lo ve como chiste, si hoy fuera el fin le aseguro usted estaría lleno de pavor, o estaría contento o contenta de que sus ojos vean al Señor tal como es.
Hoy no es el fin, hoy usted tiene la oportunidad de considerar sus caminos y volverse a Dios. Dice el Señor: “yo anuncio en fin desde el principio, desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá y haré todo lo que deseo (Isaías 46:10).
Declare usted en esta mañana: Señor, mi vida entera está en tus manos; Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. (Sal.31:15). En tu mano están mis tiempos.
Si aun no tiene un lugar para congregarse, busque una Iglesia donde se enseñe la sana doctrina.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deut. 6:5)
El amor de Dios es un amor incondicional. Una niña pequeña no podía comprender si había un Dios grande porque había tantos conflictos en la casa, su familia decía conocer de Dios pero eran pura religiosidad y fanatismo, nada en la práctica de lo que Dios enseña. Esta niña creció con resentimiento hacia Dios y se negaba hablar con él, cuando la familia en cada domingo iba a la Iglesia, ella renegaba, no hacia los actos ceremoniales que hacen todas las personas. Cuando lloraba le reclamaba a Dios ¿por qué? Porque tenía que haber nacido en una familia tan disfuncional, porque había maltratos, porque había pleitos, discusiones, borracheras, porque había de todo lo malo en su casa y no podía ver nada bueno, las Navidades ni siquiera tenían sabor.
Ella decidió pensar que Dios no la amaba, que Dios no era poderoso, que Dios no existía. Una tarde su padre la castigo fuertemente y ese día ella decidió escapar y no volver a la casa, pensó en como morir sin que doliera tanto, pensó muchas cosas. No se escapó, pensó más en el suicidio pero llegada la noche tuvo que entrar a la casa y dormir. Esa noche tuvo un sueño especial. Tan solo tenía catorce años, nunca había abierto la Biblia para leerla aunque en su casa las había de todo tipo. En su sueño vio a Jesús en las nubes, tenía una vestidura blanca larga y un cinturón rojo, su cara era bonita inspiraba dulzura, ternura y exhalaba amor. Se acerco a ella y como ella estaba llorando, El con sus manos toco su rostro y seco sus lágrimas, le prometió que todos los días estaría con ella, que no estaba sola y dijo que cenaría con él. Aquellas palabras calaron profundamente en el corazón de la niña y despertó sin poder olvidar nunca aquellas palabras llenas de promesas, las que la han seguido todos los días de su vida. Esto fue suficiente para que ella dejara de culpar a Dios por lo que en su casa vivía, la situación familiar no cambio nunca pero ella pudo sí logro tener un hogar el cual Dios ha peleado por él y son una familia muy especial, sirven a Dios, las promesas aunque tardías se cumplieron. Esta es una verdad, no fantasía.
El amor de Dios es incondicional, si usted todavía no ha experimentado el verdadero amor de Dios, hágalo. Ame al Señor su Dios de todo su corazón y con todas sus fuerzas y con toda su alma (Deut. 6:5). Y el amarle con todo el corazón, con todo el ENTENDIMIENTO, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios (Marcos 12:33). Su paz sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7), el amor de Dios fue capaz de enviar a su hijo a morir por la humanidad (Juan 3:16). Ame a Dios, ame a su familia, deles el amor que necesitan, sus problemas no deben ser transmitidos a sus hijos, ellos merecen vivir en un ambiente de paz, sino lo tienen en su casa trataran de buscarlo en la calle. El mejor lugar debe ser su hogar.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.
El amor de Dios es un amor incondicional. Una niña pequeña no podía comprender si había un Dios grande porque había tantos conflictos en la casa, su familia decía conocer de Dios pero eran pura religiosidad y fanatismo, nada en la práctica de lo que Dios enseña. Esta niña creció con resentimiento hacia Dios y se negaba hablar con él, cuando la familia en cada domingo iba a la Iglesia, ella renegaba, no hacia los actos ceremoniales que hacen todas las personas. Cuando lloraba le reclamaba a Dios ¿por qué? Porque tenía que haber nacido en una familia tan disfuncional, porque había maltratos, porque había pleitos, discusiones, borracheras, porque había de todo lo malo en su casa y no podía ver nada bueno, las Navidades ni siquiera tenían sabor.
Ella decidió pensar que Dios no la amaba, que Dios no era poderoso, que Dios no existía. Una tarde su padre la castigo fuertemente y ese día ella decidió escapar y no volver a la casa, pensó en como morir sin que doliera tanto, pensó muchas cosas. No se escapó, pensó más en el suicidio pero llegada la noche tuvo que entrar a la casa y dormir. Esa noche tuvo un sueño especial. Tan solo tenía catorce años, nunca había abierto la Biblia para leerla aunque en su casa las había de todo tipo. En su sueño vio a Jesús en las nubes, tenía una vestidura blanca larga y un cinturón rojo, su cara era bonita inspiraba dulzura, ternura y exhalaba amor. Se acerco a ella y como ella estaba llorando, El con sus manos toco su rostro y seco sus lágrimas, le prometió que todos los días estaría con ella, que no estaba sola y dijo que cenaría con él. Aquellas palabras calaron profundamente en el corazón de la niña y despertó sin poder olvidar nunca aquellas palabras llenas de promesas, las que la han seguido todos los días de su vida. Esto fue suficiente para que ella dejara de culpar a Dios por lo que en su casa vivía, la situación familiar no cambio nunca pero ella pudo sí logro tener un hogar el cual Dios ha peleado por él y son una familia muy especial, sirven a Dios, las promesas aunque tardías se cumplieron. Esta es una verdad, no fantasía.
El amor de Dios es incondicional, si usted todavía no ha experimentado el verdadero amor de Dios, hágalo. Ame al Señor su Dios de todo su corazón y con todas sus fuerzas y con toda su alma (Deut. 6:5). Y el amarle con todo el corazón, con todo el ENTENDIMIENTO, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios (Marcos 12:33). Su paz sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7), el amor de Dios fue capaz de enviar a su hijo a morir por la humanidad (Juan 3:16). Ame a Dios, ame a su familia, deles el amor que necesitan, sus problemas no deben ser transmitidos a sus hijos, ellos merecen vivir en un ambiente de paz, sino lo tienen en su casa trataran de buscarlo en la calle. El mejor lugar debe ser su hogar.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque una Iglesia donde se predique la sana doctrina.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Diario Devocional
“¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:33.b.)
No hay nada más doloroso que la pérdida de un ser que se ama desde el fondo del corazón. El amor de un padre, madre, hijo es expresado de una forma tan especial tan inigualable. Enfrentar la muerte de un ser querido rompe el corazón, tan solo escuchar el “ay” que viene a ser una palabra que significa dolor, desconsuelo, llanto, tristeza, desanimo, que no se encuentra otra que pueda suplirla.
El rey David lloró la muerte de su hijo, aunque este hijo fue desobediente. Absalón exigía justicia por algo que su hermano había hecho a su hermana (abuso sexual) y de lo cual esperaba que el Rey siendo una máxima autoridad hiciera justicia y no lo hizo. Muchas veces el padre siendo padre, aboga en defensa o perdón de sus hijos, porque no quiere discordias entre sus mismos hijos, es lo que los demás miembros ven como un padre injusto, pues debiendo aplicar una disciplina deja pasar por alto las faltas de sus hijos.
El rey David no vio a su hijo vivo por última vez. El ejército perseguía a Absalón por haber querido usurpar el cargo de su padre, el rey clamaba que no le hicieran daño a su hijo y que solo fuera capturado. A pesar de que Absalón le estaba dando problemas, el rey no miro su posición de monarca sino de un padre que siente amor por su hijo, “no quiero que le hagan daño”. Cuando el rey recibe la noticia cruel, la que no quería oír, su corazón se derrumbo y lloró como el más débil de los hombres la muerte de su hijo. Hubiera querido estar en su lugar, como nos puede pasar a cualquiera de los que somos padres, pues no queremos ver a nuestros hijos en un féretro, en una tumba, queremos evitar ese dolor y que sean los hijos los que nos entierren.
La historia de este rey y sus hijos dejan un mensaje para nosotros los padres. Ningún padre quiere un mal para sus hijos. Los hijos deben ver que nosotros los padres queremos su bienestar, su felicidad ya que sus fracasos, dolores, desdichas golpean nuestro corazón. Si usted está teniendo problemas con algún hijo o hija, trate de arreglar el asunto.
Si usted es un padre o madre que está sufriendo la desobediencia de alguno de sus hijos, póngalo en las manos del Señor, quiera como David que lo busquen pero que no le hagan daño. Ore sin desmayar, pues Dios escucha su corazón y el traerá su hijo de vuelta. Dios le traerá como al hijo prodigo, y usted debe recibirlo como venga, lavarlo y darle ropas nuevas, abrazarle y decirle que le ama. A veces cuesta pero el que ha conocido del Señor sabe que el Espíritu Santo le ayudará en todo tiempo, pues no son nuestras palabras sino las que el Señor pone en la boca. Dios le continúe bendiciendo ricamente. Dios bendiga las familias.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque un lugar donde se predique la sana doctrina. Si no ha recibido a Cristo en corazón hágalo hoy.
No hay nada más doloroso que la pérdida de un ser que se ama desde el fondo del corazón. El amor de un padre, madre, hijo es expresado de una forma tan especial tan inigualable. Enfrentar la muerte de un ser querido rompe el corazón, tan solo escuchar el “ay” que viene a ser una palabra que significa dolor, desconsuelo, llanto, tristeza, desanimo, que no se encuentra otra que pueda suplirla.
El rey David lloró la muerte de su hijo, aunque este hijo fue desobediente. Absalón exigía justicia por algo que su hermano había hecho a su hermana (abuso sexual) y de lo cual esperaba que el Rey siendo una máxima autoridad hiciera justicia y no lo hizo. Muchas veces el padre siendo padre, aboga en defensa o perdón de sus hijos, porque no quiere discordias entre sus mismos hijos, es lo que los demás miembros ven como un padre injusto, pues debiendo aplicar una disciplina deja pasar por alto las faltas de sus hijos.
El rey David no vio a su hijo vivo por última vez. El ejército perseguía a Absalón por haber querido usurpar el cargo de su padre, el rey clamaba que no le hicieran daño a su hijo y que solo fuera capturado. A pesar de que Absalón le estaba dando problemas, el rey no miro su posición de monarca sino de un padre que siente amor por su hijo, “no quiero que le hagan daño”. Cuando el rey recibe la noticia cruel, la que no quería oír, su corazón se derrumbo y lloró como el más débil de los hombres la muerte de su hijo. Hubiera querido estar en su lugar, como nos puede pasar a cualquiera de los que somos padres, pues no queremos ver a nuestros hijos en un féretro, en una tumba, queremos evitar ese dolor y que sean los hijos los que nos entierren.
La historia de este rey y sus hijos dejan un mensaje para nosotros los padres. Ningún padre quiere un mal para sus hijos. Los hijos deben ver que nosotros los padres queremos su bienestar, su felicidad ya que sus fracasos, dolores, desdichas golpean nuestro corazón. Si usted está teniendo problemas con algún hijo o hija, trate de arreglar el asunto.
Si usted es un padre o madre que está sufriendo la desobediencia de alguno de sus hijos, póngalo en las manos del Señor, quiera como David que lo busquen pero que no le hagan daño. Ore sin desmayar, pues Dios escucha su corazón y el traerá su hijo de vuelta. Dios le traerá como al hijo prodigo, y usted debe recibirlo como venga, lavarlo y darle ropas nuevas, abrazarle y decirle que le ama. A veces cuesta pero el que ha conocido del Señor sabe que el Espíritu Santo le ayudará en todo tiempo, pues no son nuestras palabras sino las que el Señor pone en la boca. Dios le continúe bendiciendo ricamente. Dios bendiga las familias.
Si aun no tiene un lugar donde asistir para congregarse, busque un lugar donde se predique la sana doctrina. Si no ha recibido a Cristo en corazón hágalo hoy.
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